Ricardo Ortega
No era buen plan ser mujer en los inicios del siglo XX y poseer un enorme talento literario sin un público que le prestase atención. Mucho menos si su visión del mundo la situaba en el lado de los perdedores, aquellos que conocieron la derrota y el exilio, el ostracismo, el silencio.

Esas dos circunstancias se dieron en Rosa Clotilde Chacel Arimón, a la que recordamos como Rosa Chacel, que ya dio muestras de tener mala suerte al nacer precisamente en 1898, el año de la gran crisis de identidad española.
Rosa vino al mundo en Valladolid, perteneció a la Generación del 27 y se la incluye en el grupo de ‘las Sin sombrero’, como veremos más adelante. Escribió numerosas novelas, narraciones breves, poesía y ensayos, dentro de una obra con tantos altibajos como la propia historia de España.
Nacida en una familia liberal, creció en un ambiente que le permitió desarrollar una personalidad de gran independencia, amplia cultura (era sobrina nieta de José Zorrilla) y una autonomía de pensamiento poco frecuente en una niña de aquella época.
En la Escuela de Artes y Oficios de Madrid
En 1908 la familia se trasladó a Madrid. Fue matriculada en la Escuela de Artes y Oficios, y de allí pasó a la Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer. En 1915 pasó a matricularse en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, para estudiar escultura. En esta modalidad concurrió en 1917 a la Exposición Nacional de Bellas Artes con dos obras.
Muy pronto destacó como gran escritora y pensadora, y muy temprano también experimentó la falta de reconocimiento en el ámbito literario. Su obra, que exploraba cuestiones como la identidad y la libertad, fue duramente criticada y no recibió la atención que objetivamente merecía.
Frecuentó las tertulias del café Granja El Henar y el Ateneo de Madrid, donde dio su primera conferencia: «La mujer y sus posibilidades».
En esa época (1918-1922) empezó a colaborar con la revista vanguardista Ultra, y a trabar amistad con personajes como José Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno, Ramón Gómez de la Serna o Juan Ramón Jiménez.
Se casó en 1921 con el pintor Timoteo Pérez Rubio («Timo»), con quien tuvo a su único hijo, Carlos (1922-2025).
Empezó a colaborar en la Revista de Occidente y publicó su primera novela, ‘Estación. Ida y vuelta (1930)’.
Tras el golpe de Estado de 1936 permaneció en Madrid. Colaboró con publicaciones que defendían el régimen democrático, al tiempo que realizaba trabajos como enfermera.
Su marido fue uno de los responsables de que se evacuaran los cuadros del Museo del Prado durante la guerra. Se trasladaron de Madrid a Valencia, y luego a Cataluña; de allí a Francia y posteriormente a Suiza.
La familia quedó rota y el reencuentro solo se produjo al finalizar la guerra, en Brasil y después Argentina.
La sinrazón
Durante estas estancias en Buenos Aires publicó la novela que expertos han considerado la mejor de su obra: La sinrazón. Continuó su actividad literaria: tertulias, colaboraciones en prensa, traducciones del francés y el inglés… Aunque no dejó de escribir, su exilio resultó poco prolífico y la situación económica de la familia llegó a ser comprometida.
En 1959 consiguió una beca de la Fundación Guggenheim, que la llevó a residir durante dos años en Nueva York; el proyecto era escribir un libro de ensayos erótico-filosóficos, Saturnal, ensayo que rescató en 1970. Allí trabó una estrecha amistad con Victoria Kent.
Regreso a España
Hasta 1973 no regresó a vivir a España, tras obtener una beca de creación literaria de la Fundación Juan March, destinada a terminar Barrio de Maravillas. En 1977, fecha en que murió su marido, se instaló definitivamente en Madrid.
Con el retorno de la democracia se produjeron cambios en las esferas literarias y culturales. Se produjo un redescubrimiento de Rosa Chacel y se empezó a valorar su obra, proceso que coincidió con una etapa de gran producción literaria.
Son los años de ‘La Confesión’, ‘Saturnal’, ‘Ofrenda a una virgen loca’ y en un solo volumen tres libros: Icada, Nevda, Díada. En 1976 publicó Barrio de Maravillas, que en cierto modo supuso su consagración.
En 1984 publicó Acrópolis, donde describe el Círculo Sáfico de Madrid, al que ella misma pertenecía junto con Victorina Durán, Elena Fortún y Matilde Ras.
En 1985 obtiene una pensión vitalicia de la Diputación y el Ayuntamiento de Valladolid que le permitirá residir permanentemente en España.
Falleció en 1994, a los 96 años. Está enterrada en el Panteón de Vallisoletanos Ilustres del Cementerio del Carmen.
¿Quiénes son las ‘sin sombrero’?
Las Sin sombrero es un término acuñado en 2015 por el documental homónimo para denominar a las mujeres españolas pertenecientes a la Generación del 27 (1920-1927).
Sus aportaciones están poco estudiadas y, en su mayoría, han quedado al margen de las antologías y los manuales de literatura y arte hasta nuestros días.
Desarrollaron una actividad constante y destacada en campos como la literatura, la poesía, la pintura, la música, el cine o la filosofía. Muchas de ellas acabaron exiliadas tras la Guerra Civil y continuaron su producción fuera de España, como en el caso de Rosa Chacel.
Origen del nombre
Un día, en el Madrid de los años 20, Margarita Manso, Maruja Mallo, Federico García Lorca y Salvador Dalí, pasearon por la Puerta del Sol quitándose el sombrero en público.
Esta actitud transgresora pretendía romper la norma y, metafóricamente, liberar las ideas y las inquietudes.
Una de estas mujeres que protagonizó la anécdota, Maruja Mallo, la explica de la siguiente manera:
“Un día se nos ocurrió a Federico, a Dalí, a Margarita Manso y a mí quitarnos el sombrero porque decíamos que parecía que estábamos congestionando las ideas, y atravesando la Puerta del Sol nos apedrearon llamándonos de todo”.
En plena dictadura de Miguel Primo de Rivera, este gesto, quitarse el sombrero, los convirtió en rebeldes, especialmente a las mujeres, ya que el gesto implicaba no conformarse con el papel que tenía la mujer en ese momento.
El documental de 2015 recopila gran cantidad de material, entrevista a investigadores y familiares de estas mujeres y recoge el impulso de quienes durante décadas se habían afanado en rescatarlas en el ámbito académico.
El éxito del documental extendió el interés por este grupo y consolidó la etiqueta con que hoy son conocidas.
En 1932 Ramón Gómez de la Serna escribió en ‘Aventura y desgracia de un sinsombrerista’:
“Ha llegado el momento de enfocarlo todo con la cabeza descubierta. El sinsombrerismo es el final de una época, como lo fue de otra el quitarse las pelucas blancas. Quiere decir presteza en comprender y en decidirse, afinidad con los horizontes que se atalayan, ansias de nuevas leyes y nuevos permisos, entrada en la cinemática de la vida, no dejar nunca la cabeza en el perchero, ir con rumbo bravo y desenmascarado por los caminos del tiempo nuevo”.
El caso de Rosa Chacel es representativo de esta mujer fuerte, emancipada, que lucha contra su destino. Mujeres con un aspecto moderno, fumando o en actitud intelectual, que disputan un espacio que hasta el momento solo estaba permitido a los hombres.
Lista de las Sin sombrero
Maruja Mallo (1902-1995), pintora.
Margarita Manso (1908-1960), pintora.
Victorina Durán (1899-1993), escenógrafa, figurinista, pintora y escritora.
Luisa Carnés (1905-1964), periodista y escritora.
Concha Méndez (1898-1986), escritora.
Delhy Tejero (1904-1968), pintora e ilustradora.
Carmen Conde (1907-1996), escritora, maestra y poeta.
Elena Fortún (1886-1952), escritora.
María Teresa León (1903-1988), escritora.
Margarita Ferreras (1900-1964), escritora y poeta.
María Zambrano (1904-1991), filósofa.
Rosario de Velasco (1904-1991), pintora.
Remedios Varo (1908-1963), pintora, escritora y artista gráfica.
Marga Gil Roësset (1908-1932), escultora, ilustradora y poeta.
Josefina de la Torre (1907-2002), poeta, actriz, y cantante.
Rosa Chacel (1898-1994), escritora.
Ernestina de Champourcín (1905-1999), poeta.
Ángeles Santos (1911-2013), pintora y artista gráfica.
Concha de Albornoz (1900-1972), feminista.
Consuelo Berges (1899-1988), traductora y periodista.
Carmen de Burgos (1867-1932), periodista, escritora y traductora.
Lucía Sánchez Saornil (1895-1970), poeta.
Mada Carreño (1914-2000), escritora.
Margarita Nelken (1894-1968), escritora y diputada.
Hortensia Blanch Pita, «Silvia Mistral» (1914-2004), escritora.

