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4 historias inspiradoras de mujeres rurales para celebrar el 8M

Qué mejor forma para celebrar el Día Internacional de la Mujer que contando las historias de emprendedoras que labraron su propio camino

Ya llegó el día. Es 8 de marzo y toca celebrar el Día Internacional de la Mujer, declarado oficialmente por la ONU en 1975. Una jornada para reivindicar la igualdad completa de derechos para todas las mujeres, vivan donde vivan.

Si ponemos el foco en el entorno rural, desde la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR), denuncian las consecuencias de la doble discriminación que sufren por ser mujeres y vivir y trabajar en los pueblos. Según datos de esta organización la masculinización de la población rural es mayor según crece el grado de ruralidad. Además, es pronunciada en franjas en edad de trabajar. Sin embargo, las tornas cambian en los grupos de edad superior a los 65 años.

Un contexto masculinizado

De acuerdo con los datos más recientes publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación el pasado mes de julio, las mujeres rurales están sobrecualificadas. En este sentido, ellas están más de 7 puntos por encima de los hombres entre los 35 y los 49 años, y más de 14 entre los de 20 a 34 años. A pesar de su alta preparación, su acceso al mercado laboral es menor, con una tasa de inactividad del 38,4%, frente al 15,1% de los hombres.

Además, según FADEMUR, las mujeres ven mermado su crecimiento por fuertes techos de cristal, y están concentradas en el sector servicios, el cual emplea al 78,5% de las que trabajan.

Con este panorama se entiende que las mujeres rurales sean cada vez más emprendedoras al permitirlas construir su propio camino sin impedimentos ajenos. Y, qué mejor forma de demostrarlo que con cuatro historias de mujeres que decidieron crear su propio negocio aprovechando el potencial de nuestros pueblos. ¡Vamos allá!

1. El spa de Gallinas del Cerrato

Laura Polo, una palentina amante de los animales también quiso cambiar su vida. Su idea para emprender en el medio rural fue la de crear la primera granja de gallinas camperas de la provincia de Palencia, a la que llamó ‘Granja Pepín’ . Eligió el pueblo de su pareja, Alba de Cerrato, para instalar su particular gallinero, «donde lo más importante es el bienestar y la alimentación de nuestros animales” para obtener una huevos de calidad y lo más ecológicos posibles.

No fue un lecho de rosas, eso sí. Tuvo que hacer un montón de papeleos y trabajar duro para pasar de las 500 gallinas del principio a las 1800 actuales, distribuidas en 4 naves y con 12.200 metros cuadrados de pasto. Un tamaño nada desdeñables que requiere de un arduo trabajo de sol a sol.

Laura Polo y la furgoneta con la que reparte sus huevos

Con esta experiencia la avicultora lo tiene claro: en el medio rural hay posibilidades. “Quien quiera verlas debe empeñarse, hacer un estudio y, si está dentro de sus posibilidades, que haga todo lo posible por intentarlo, que seguro lo consigue”, anima.

Encarna, la buscasetas de la Sierra de Béjar

2. La ‘buscasetas’ de la Sierra de Béjar

Natural de Tarragona, Encarna decidió dar un vuelco a su vida.  Quería cumplir un sueño que tenía desde pequeña: poder dedicarse a sus dos pasiones: la gastronomía y la micología. Para conseguirlo tenía que buscar un lugar cercano a la naturaleza, libre de químicos y electricidad, necesario para el cultivo de setas. Para ello empezó a bucear en la red. “En internet se anunciaban varios pueblos, ayuntamientos y asociaciones ofreciendo facilidades para instalarse en zonas rurales. Escribí sesenta y dos correos y me respondieron únicamente dos”, explicaba Encarna.

Uno de los que contestaron fue el grupo de acción local de las Sierras de Salamanca ‘ADRISS’, quienes le asesoraron y pusieron facilidades para asentarse finalmente en el municipio de Puerto de Béjar, en cuyos bosques comenzó el cultivo de setas en tronco, para luego cocinarlas con revolucionarias recetas.

ADRISS también la puso en contacto con mujeres emprendedoras asentadas en la zona. “Fueron una gran inspiración y motivación para esos pasos iniciales. Ellas eran el ejemplo de que emprender en el medio rural era posible. Escuchar las cosas buenas, y no tan buenas, que ellas vivieron al inicio de sus proyectos fue una información muy valiosa”.

Belén Martínez y su producto de manitas de lechazo.

3. La Manitas de Sacramenia

Arandina asentada en Sacramenia, a Belén Martínez siempre le gustó la cocina. Pero fue ya cumplidos los 50 años, cuando lanzó su propia empresa, La Manitas de Sacramenia, dirigida a revitalizar una receta tradicional de su pueblo: las manitas de lechazo.

Para ello se enfrentó a tener que innovar con la receta, a la difícil situación de emprender en el medio rural y a una pandemia que lo cambió todo y que hizo más obligatorio que nunca la digitalización. Finalmente consiguió sacar su producto adelante gracias, en parte, al asesoramiento y cursos organizados por grupos de acción local como Honorse – Tierra de Pinares.

Pero, aparte de conseguir comercializar las manitas como un producto artesanal y 100% natural, como alma inquieta que es Belén, también emprendió en otro proyecto junto a dos vecinas de Sacramenia. Lo llamaron ‘Eres la Repera’, y saber en qué consiste nos lleva a contar la cuarta historia.

  • Puedes leer la historia completa del emprendimiento de Belén pinchando aquí
Belén (izq), Tamara (centro) y Raquel (dcha), fundadoras de Eres la Repera

4. Una comunidad de emprendedoras rurales

Un día, tres amigas de Sacramenia, decidieron que estaban «hartas de caminar solas» con sus emprendimientos. Eran Tamara, periodista de formación que tuvo que «desemprender» con la pandemia al cerrar su negocio de organización de eventos; Raquel, la emprendedora veterana y maestra quesera; y Belén, nuestra Manitas de Sacramenia y emprendedora principiante.

Las tres vieron que necesitaban ayuda y acompañamiento para llevar sus negocios de pueblo hasta los límites que internet permitía. Aprendieron como hacerlo, y ahora son ellas las que quieren enseñar a otras emprendedoras rurales como digitalizar sus negocios.

El pógcar de la Repera

Para ello han creado una comunidad llamada ‘Eres la Repera’, donde comparten, como ellas dicen, sus «movidas de emprendedoras». Uno de los métodos para difundirlas,  ha sido crear un podcast o «Pógcar», donde charlan sobre todos esos temas que «nos traen de cabeza para lograr que nuestro negocio encaje en los tiempos que corren», afirman. Eso sí, siempre contado todo con un buen toque de humor y un lenguaje cercano.

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