Nuevo libro sobre astronomía y astrología en tiempos del románico

¿Qué importancia tuvieron los eclipses en la Edad Media? ¿despertaron tanto interés como hoy? ¿hay referencias a los astros en los edificios románicos? Son algunas de las preguntas a las que responde el nuevo libro publicado por la Fundación Santa María la Real: “Observando el cosmos: astronomía y astrología en tiempos del románico”

“Este verano un eclipse total de sol será visible en buena parte de España”, recuerda Huerta. “Aprovechando el interés suscitado por este fenómeno, hemos decidido dedicar un curso y este libro al papel que tuvieron la astronomía y la astrología en los siglos del románico, desde la ciencia y la religión al arte de la época”, explica.

No en vano, la observación de los astros ha formado parte de la vida del hombre desde los tiempos más remotos. La contemplación del sol, la luna y las estrellas marcó, en muchos casos, el acontecer diario del medievo. Otros fenómenos celestes, como los eclipses o los cometas despertaron ciertas inquietudes.

“El temor que inspiraba los eclipses hizo que, a menudo, se asociaran con acontecimientos terribles, lo que impulsó la necesidad de comprenderlos, registrarlos y predecirlos para anticiparse a los males que vaticinaban”, asegura la astrofísica, Montserrat Villar. Gracias a esos primeros registros, apunta, sabemos que, hace casi 800 años, el 3 de junio de 1239, un eclipse total de sol, hizo que la oscuridad cubriese extensas zonas de las provincias de Palencia y Soria, como ocurrirá este verano.

En general, toda la Edad Media estuvo marcada por una visión del cosmos en la que la astronomía y la astrología desempeñaban una función esencial.

“Los cometas, por ejemplo, se entendían como una clase especial de astros, dotados de ardientes cabelleras, que aparecían en situaciones excepcionales para anunciar al mundo futuras desgracias, inclemencias climáticas y turbulencias políticas. Eran signos que Dios creaba para comunicar su voluntad al mundo”, señala Nerea Jimena Maestu, de la Universidad Complutense de Madrid. La curiosidad analítica por este tipo de fenómenos logró que hoy se conserven precisos registros del paso del cometa Halley en 1066 o 1145.

Ciencia y tecnología

Pero, ¿cómo eran capaces de realizar esos registros? ¿qué instrumentos empleaban? De ello habla la investigadora Azucena Hernández en su artículo. A través de sus palabras el lector podrá comprobar cómo el diseño de instrumentos científicos para la observación de cuerpos celestes tuvo un amplio desarrollo en la Edad Media, especialmente, en los territorios islámicos del Mediterráneo. Astrolabios, cuadrantes, globos o esferas celestes ayudaron en la medición del tiempo y en la comprensión del cosmos. “Solían fabricarse en latón, que es una aleación de cobre y zinc de un atractivo color dorado”, cuenta Azucena.

”La manufactura de estos instrumentos científicos precisaba de conocimientos teóricos para su diseño y de las necesarias técnicas metalúrgicas y de artesanía del metal”, comenta, dejando claro que quienes los diseñaron sabían muy bien lo que hacían.

La huella de los astros en la Biblia y en el románico

Otro aspecto importante que aborda el libro, son las múltiples referencias astronómicas presentes en la Biblia, como la creación de los astros por Dios en el cuarto día o las señales que marcaron el nacimiento y muerte de Cristo: la estrella de Belén y el eclipse de la crucifixión.

Esta concepción del cosmos no era meramente especulativa e influía en aspectos como la liturgia, la medicina o la propia organización del tiempo. Del tiempo y de cómo la astronomía servía para calcular el calendario litúrgico, determinar las fiestas religiosas, regular la vida monástica o marcar las faenas agrícolas, escribe Pilar Recio, de la Universidad de Jaén. Por su parte, Laura Fernández de la Universidad Complutense de Madrid, abunda en el prestigio intelectual del que gozó la astrología.

Se creía que la posición de los planetas influía en el carácter y el destino humano. La representación del zodiaco simbolizaba la armonía entre lo humano y lo divino. De este aspecto versa el artículo que cierra el libro firmado por Francisco de Asís García, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, quien rastrea la huella de astronomía y astrología en conjuntos escultóricos, pinturas murales, pavimentos, sarcófagos, cartularios o tejidos de época románica.

A través de sus palabras y con la lectura del libro, el lector, sin duda, llegará a la conclusión de que hoy asistimos a determinados fenómenos astronómicos con menos miedo y más conocimiento que en el medievo, pero, posiblemente, con similar grado de asombro y expectación.

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