spot_img
spot_img

Félix Arranz, dos manos para construir el Parque del Mudéjar

Más de un millón de personas ha pasado por el Parque del Mudéjar de Olmedo desde que abrió sus puertas hace un cuarto de siglo. Aunque parezca una locura, esta obra ciclópea fue erigida por una sola persona, Félix Arranz, un artista total en el que se confunden vida y obra

 

Ricardo Ortega

Dos millones y medio de ladrillos fueron necesarios para erigir la réplica del Castillo de la Mota en el Parque del Mudéjar de Olmedo. Esta obra, situada apenas a 20 kilómetros de la fortaleza original, es una copia realizada a escala y representa el punto culminante de un espacio único, dedicado al estilo constructivo en el que el barro cocido es el rey.

El parque lo ha recorrido más de un millón de personas en sus 25 años de existencia; visitantes atraídos por el patrimonio legado por los artesanos mudéjares, pero también por el agua, las especies florales y arbóreas, los trenes en miniatura que nos asaltan a nuestro paso.

Réplica del castillo de Coca.
El visitante queda deslumbrado ante la réplica del castillo de Coca. Fotografía: Natalia Náñez

El espacio de 15.000 metros cuadrados se disfruta más, mucho más, cuando se conoce al padre de la criatura, al hombre que levantó casi en solitario las 21 obras expuestas: Félix Arranz, un artista total que disfrutó de su jubilación visitando y seleccionando las joyas más representativas del mudéjar, tomando medidas, realizando amplios reportajes fotográficos de los templos y edificios civiles y trasladando esa información a su taller.

Referente del mudéjar en España

Fue una década de trabajo que permitió situar a la Villa del Caballero como genuino referente del mudéjar en España. Félix colaboraba con el Ayuntamiento y fue en una conversación con su alcalde, Alfonso Centeno, cuando surgió la idea de acometer un proyecto que en otras manos habría sonado descabellado.

San Miguel y la cripta de la Virgen de la Soterraña, conjunto totémico de la villa de Olmedo. Fotografía: Natalia Náñez
San Miguel y la cripta de la Virgen de la Soterraña, conjunto totémico de la villa de Olmedo. Fotografía: Natalia Náñez

Pero las manos eran las de Félix, padre y abuelo de artistas. Quién sabe de lo que aún sería capaz de no haberse cruzado en su camino la Covid-19, que segó una trayectoria vital y artística absolutamente prolífica.

Un hijo suyo, el pintor y escultor Julio Arranz, fue el encargado de realizar el busto de bronce que hoy preside el acceso al parque.

Otro hijo, Manuel, cuenta las semanas que le quedan para jubilarse como ebanista con la mirada puesta en, quizá, dar un giro a su carrera y empezar a jugar con los volúmenes, a averiguar las formas que se esconden dentro de un trozo de madera.

La escultura homenaje a Félix Arranz, obra de su hijo, recuerda al artista a la entrada al Parque del Mudéjar.
La escultura homenaje a Félix Arranz, obra de su hijo Julio, recuerda al artista en la entrada al Parque del Mudéjar. Fotografía: Natalia Náñez

“Tantos ladrillos como en la obra original”

“Cada réplica del Parque del Mudéjar incluye tantos ladrillos como se emplearon en la construcción original, solo que de tamaño mucho más pequeño”, subraya Manuel. Son auténticos ladrillos de barro cocido, elaborados a partir de moldes de látex y unidos con argamasa.

Félix iba realizando las partes de cada maqueta y la montaba dentro de su taller. Cuando la obra estaba finalizada, se trasladaba a Olmedo y se montaba en su emplazamiento definitivo. Las únicas excepciones fueron los dos castillos que forman parte de la muestra, el de Coca y el de Medina del Campo, cuyo tamaño obligó a montar las piezas ya en las instalaciones del parque.

Manuel Arranz, con sus hijas Sara y Blanca.
Manuel Arranz, con sus hijas Sara y Blanca.

Con el tiempo se vinculó el proyecto a la Asociación Vallisoletana de Amigos del Ferrocarril, Asvafer, lo que llevó a la construcción de otras dos instalaciones: dos estaciones de tren levantadas en ladrillo. La de Villalón de Campos y la de Olmedo.

En el relato de cómo se gestó el parque, que ya compite en fama con la propia villa de Olmedo, llama la atención la generosidad y entrega del artista. También el carácter escrupuloso de cada decisión adoptada. Todas las copias están construidas en escala 1:10 o 1:7, con un rigor absoluto. “Nuestro padre replicaba con total fidelidad el edificio que había seleccionado, hasta el punto de que copiaba hasta los defectos de la construcción”, destaca Manuel.

Julio Arranz con su mujer, Mari Carmen Fonseca.
Julio Arranz con su mujer, Mari Carmen Fonseca.

El resultado es una larguísima enumeración, que puede cortar el aliento. En el parque podemos visitar varios monumentos de Olmedo (las iglesias de San Andrés y San Miguel, la fuente de Caño y el monumento a la Soterraña) y dos puertas de Madrigal de las Altas Torres: la de Medina y la de Cantalapiedra.

También la Puerta de San Basilio (Cuéllar) y templos tan singulares como la ermita de La Lugareja (Arévalo), la iglesia de San Boal (Pozaldez) o la de San Tirso (Sahagún). O cabe mencionar el Palacio de Pedro I (Astudillo), la ermita de San Saturio (Soria) o la iglesia dedicada a San Salvador de los Caballeros (Toro).

Réplica del castillo de la Mota.
Réplica del castillo de la Mota, de Medina del Campo. Fotografía: Natalia Náñez

Pasión por los castillos

Las obras más emblemáticas son los dos castillos presentes en el espacio. El de Coca es un ejemplo excepcional de arquitectura civil en ladrillo. Fue construido en la segunda mitad del siglo XV por orden de Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla y señor de la localidad segoviana.

La réplica del castillo de la Mota erigida por Arranz se puede interpretar como un hermanamiento entre las dos localidades, Olmedo y Medina del Campo, que en todo caso ya estaban unidas por la proximidad y por el ‘El caballero de Olmedo’, de Lope de Vega. Un vínculo que ya es firme y que no se entendería sin la capacidad de trabajo de un hombre de excepción como fue Félix Arranz.

San Tirso, Sahagún
Réplica de San Tirso, la joya que convierte Sahagún (León) en referente del románico mudéjar. Fotografía: Natalia Náñez

 

spot_img

#MÁSCYL RECOMIENDA

ESCAPADAS DESTACADAS

La Ermita de San Marcos de Coomonte (Zamora) amenaza con derrumbarse

La cubierta de la Ermita de San Marcos, en Coomonte (Zamora), amenaza con derrumbarse inminentemente por el estado tanto del tejado, como de la...

CASTILLA Y LEÓN AL DÍA

SABOREA CYL

Palacio de Bornos da un paso más hacia la sostenibilidad

La bodega Palacio de Bornos, ubicada en la localidad de Rueda, acaba de obtener el sello ‘Sustaintable Wineries For Climate Protection’ (SWfCP) que la...