Cuatro huellas celtas para reivindicar el papel de la trashumancia

El colectivo Mil Madreñas Rojas ha realizado cuatro trísqueles de lana, dentro de la filosofía del ‘land art’, para celebrar el Año Internacional de la Trashumancia y el Pastoreo. Sus ‘huellas’ habitan el territorio desde el año 2009

Ricardo Ortega

Más de quince años lleva trabajando el colectivo Mil Madreñas Rojas dentro su apuesta por el arte vegetal, por un “acercamiento activo” al territorio, por la difusión de las técnicas tradicionales de empleo de materiales.

Son un grupo de hombres y mujeres que aboga por un arte anónimo y ajeno a las reglas del mercado, que basa su trabajo en la recolección, tratamiento y conservación de materiales del entorno rural para su presentación artística.

Las obras se integran en el paisaje para darle un nuevo significado, que es el de siempre, aunque también se expone en espacios expositivos tradicionales.

Las ‘huellas’ de los rebaños

El proyecto Las Huellas de los Rebaños consiste en la instalación de lana, virgen o lavada, en espacios que fueron lugar de paso dl ganado. “Cada espacio pide su forma de intervención, sobre yerba, sobre roca, sobre las baldosas de un patio…”, describen los artistas.

El objetivo es reivindicar la ganadería extensiva y la trashumancia, “y llamar la atención sobre un material, la lana de oveja, que tuvo un valor económico extraordinario en otras épocas y hoy se desprecia completamente, al considerarse un residuo incómodo”, describe Carmen Madreñaroja, integrante del colectivo.

LA HUELLA 2026

En el año 2026, con el fin de celebrar el Año Internacional de los Pastizales y el Pastoreo, se propusieron dejar cuatro huellas en cuatro esquinas de Castilla y León: Alto Sil/Babia en León, Tierras Altas, en Soria, Merindades en Burgos y Campo Charro en Salamanca.

Aunque las huellas no pretendían ser idénticas, todas comparten medidas y toman como base la figura del trísquel por su geometría bien reconocible, a pesar de las innumerables variantes posibles.

Esta figura posee un profundo simbolismo a través de los tiempos y las culturas, desde la más remota antigüedad humana, aunque en la actualidad se identifica con la cultura celta.

Se pretende la implicación del entorno, buscando lana en los alrededores de los lugares elegidos y dando publicidad a la realización de las obras, de manera que, en lo posible, el resultado sea una obra compartida y participativa, que permanezca en el territorio y se integre en él, hasta degradarse y desaparecer, “como desaparecía con el paso de las semanas las huellas que dejaba el rebaño al bajar en otoño en los lados de las veredas y en los recovecos de los arroyos de nuestras montañas”.

Partiendo de unas dimensiones comunes, la forma y la textura de cada instalación depende de la lana y del espacio elegido para intervenir.

La dirección artística del proyecto La Huella 2026 le corresponde precisamente a Carmen Madreñarroja, con el respaldo de la Fundación Jesús Pereda de CCOO.

HUELLA 1. Morille, Salamanca

La primera huella de la serie se realizó en junio en el Museo Mausoleo de Morille, Salamanca.

Fue un trisquel de tres lazos, de 10 metros de diámetro, para el que se emplearon unos 300 kilos de lana blanca, de Gomecello y del propio Morille.

Participaron en la acción Saúl (diseño y planteamiento del trísquel), Chus y Carmen (replanteo en el terreno y ejecución de la obra).

Recuerda Carmen que en la localidad hay un cementerio de arte, donde se invita a los artistas a enterrar una de sus obras, y hay cientos.

Esta huella se irá borrando en el suelo del cementerio. Pero como memoria de su mensaje, y en consideración al objetivo y el espíritu del Cementerio de Arte, la huella exterior se acompaña con el enterramiento simbólico de un vellón de lana de oveja castellana negra, la raza tradicional de la zona.

Para ella, “también resultó sugerente el que exista en el pueblo un movimiento para recuperar oveja negra castellana, que en su día se vio desplazada -como otras razas- por el potencial de la merina”.

Esa huella la planteaba Carmen también como un enterramiento, pero al modo de las culturas que dejan los cadáveres a la vista, al aire libre, para que los devoren lo animales.

HUELLA 2. Villasecino (Babia, León)

La segunda huella se realizó en agosto en Villasecino (Babia), en la huerta aledaña al palacio, conocido como la Casona de los García Lorenzana. Allí tiene su sede la asociación La Casona, que acogió generosamente la iniciativa y colaboró en la organización, desarrollo y documentación de la acción.

“Hicimos un trísquel clásico de aspas, de 10 metros de diámetro, con lana donada por Alberto y Balbino, del pueblo de Genestosa (Babia).

Este trisquel está presente en balcones y puertas de muchas casas de Babia y es un motivo recurrente en el adorno de piedra y madera, señala Carmen.

Participaron Saúl (diseño y planteamiento), Chus, Lucas y Carmen (replanteo en el terreno y ejecución de la obra).

HUELLA 3. Oncala (Soria)

El tercer trísquel se elaboró en Oncada, en las Tierras Altas de Soria. “Jugué con el triángulo celtíbero, como corresponde a Soria”, apunta nuestra interlocutora. “Para los celtíberos el trísquel se situaba en las puertas de las casas, era un elemento mágico, un amuleto”, recuerda.

La huella se instaló en la ladera a la que mira el pueblo, punto emblemático de paso de la Real Cañada Soriana Oriental, la más extensa de toda la península.

Es una forma de trísquel muy antigua y esquemática, jugando con la figura triangular y las composiciones basadas en la división del triángulo, “muy presentes en la decoración celtíbera y en la de otras culturas desde muy antiguo”.

La Asociación Sociocultural El Redil, el Museo de los Pastores y el Ayuntamiento de Oncala (Soria) dieron apoyo y soporte a esta acción y proporcionaron la lana, del entorno, para la obra.

Los participantes fueron Saúl (diseño y planteamiento), Loli, Gadafi, Ramiro y Carmen (replanteo en el terreno y ejecución de la obra).

HUELLA 4. Monasterio de Santa María de Rioseco. Valle de Manzanedo (Burgos)

El cuarto es en el monasterio de Nuestra Señora de Rioseco, en las Merindades de Burgos, que se desamortiza en el siglo XVII. La lana la aportaron los hermanos Valle, del Valle de Valdivielso.

“Aquí el montaje está formado por tres círculos como homenaje a una de las ventanas del monasterio, que tiene tres círculos”, subraya la directora artística.

Es el único de los cuatro montajes en el que hay parte de lana negra para recordar los hábitos de los monjes del Císter, que era blando y pardo.

“Por cierto, el monasterio tenía sus propios telares, en los que se trabajaba con la lana de unas 2.000 ovejas”, apunta Carmen.

La obra se realizó en el claustro del Monasterio, cuyo rescate del abandono y el olvido constituye un ejemplo incomparable de acción colectiva y perseverancia.

La Fundación Monasterio de Santa María de Rioseco cedió el espacio del claustro y apoya la difusión de la acción.

Dentro de las ruinas del Monasterio de Nuestra Señora de Rioseco, en las Merindades.

“Si la Huella 3 exploró la base triangular, en esta huella nos centramos en la esfera, y en los trísqueles que tantas veces la toman como base, con la inspiración de la delicada ventana de tres ojos en la entrada de la Nave Central de la iglesia del Monasterio”, señala.

Para mantener la autonomía visual de las esferas, el trisquel no se cierra, deja flotar exenta cada espiral, pero está claramente detrás de ellas.

Participaron Saúl (diseño y planteamiento del triskel); Venan y Carmen (replanteo en el terreno); Ángel, Begoña, Carmen, Chelo, Esther, Guillermo, Mariví, Susana y Venan (preparación del material y ejecución de la obra).

Reivindicar el medio rural

Carmen Madreñarroja procede de Salientes, en el Alto Sil, en León. Reivindica la cultura rural y la relación con la naturaleza, recuperando técnicas artesanales tradicionales y convirtiéndolas en obras de arte contemporáneo.

Desarrolla proyectos artísticos en el medio rural desde Salientes, combinando instalaciones, esculturas vegetales e intervenciones en el paisaje.

Las mil madreñas que dan nombre al colectivo hacen referencia al calzado de la montaña, que permite andar por la nieve y sobre el barro. “Solo se pintaban las madreñas de los niños, y por eso el nombre del colectivo habla de un deseo: que esos pueblos de la montaña haya muchos pares de madreñas, y que estén pintadas porque eso significa que habrá muchos niños, que representan el futuro, la viabilidad del medio rural”.

El motor de las cuatro instalaciones que ha realizado con lana “es reivindicar un elemento como la lana, que era fundamental en la economía de León y de Castilla”, destaca.

¿Por qué las ‘huellas’? Salientes está muy vinculado a la trashumancia. Cuando en otoño pasaban las ovejas por la localidad perdían pelo y dejaban ‘huellas’, restos de lana que se enganchaban en las ramas o el matorral.

“Es un pueblo muy conectado con Babia y Laciana, en el que hablaba el pachuezo, una variedad del asturleonés de la Montaña Occidental”, recalca.

Año Internacional de los Pastizales y los Pastores

El Año Internacional de los Pastizales y los Pastores es una iniciativa de las Naciones Unidas destinada a destacar la importancia de los pastizales y de las comunidades pastoriles para la alimentación, la biodiversidad y la sostenibilidad ambiental.

Los pastizales incluyen praderas, estepas, sabanas y otros ecosistemas dominados por vegetación herbácea, fundamentales para la ganadería extensiva y el mantenimiento de numerosos servicios ecosistémicos.

Sus objetivos son proteger los pastizales y fomentar su gestión sostenible, conservar la biodiversidad, combatir la degradación de los suelos, reconocer el papel de los pastores en la producción de alimentos y la conservación del territorio, y favorecer la adaptación al cambio climático y la resiliencia de las comunidades rurales.

www.artevegetal.com

#MÁSCYL RECOMIENDA

ESCAPADAS DESTACADAS

Francisco Umbral y Valladolid: geografía de la ausencia

José Manuel Campos Si se realizasen entre los viandantes de Valladolid alguna de esas encuestas a volapié que a veces salen por televisión, preguntando por...

CASTILLA Y LEÓN AL DÍA

SABOREA CYL

Trapa renueva la imagen de sus icónicos bombones y turrones en el año de su 135 aniversario

Chocolates Trapa celebra su 135 aniversario mirando al futuro. La histórica chocolatera palentina renueva la imagen de tres de sus gamas más representativas -Cortados,...