La Fundación Silos ha inaugurado una exposición colectiva vinculada a su programa Residencias Artísticas. Se trata de una iniciativa en la que un grupo de cuatro artistas realizan una estancia de tres semanas en Santo Domingo de Silos, desarrollando proyectos creativos basados en el contacto directo con el territorio.
La estancia culmina con una muestra de sus trabajos, en el que los creadores ofrecen su propia interpretación del territorio a través del arte contemporáneo.
En esta ocasión, los artistas participantes en la III edición de Residencias Artísticas de Fundación Silos son la ilustradora Cinta Arribas; la pintora Natalia López de la Oliva; la creadora Susana Guerrero y el artista sonoro Unai Requejo.
La exposición permanecerá abierta al público hasta el 17 de agosto en el convento san Francisco de Santo Domingo de Silos, sede de la Fundación Silos.

Cuatro vivencias creativas con Silos como elemento inspirador. Susana Guerrero (Elche, 1972), artista e investigadora, articula una mitología contemporánea a partir de ritos, leyendas y símbolos.
La alicantina ha desarrollado una propuesta profundamente simbólica en torno a la figura de la serpiente, inspirándose en las imágenes del Beato del Monasterio de Silos y en la imaginería románica local. Su investigación entrelaza la espiritualidad medieval con leyendas populares del área mediterránea sobre serpientes, como la Mare dels Peixos.
El resultado ha sido una serie de instalaciones, obras textiles e ilustraciones que hibridan tradición y contemporaneidad, donde la serpiente actúa como hilo conductor de un universo femenino, mágico y sagrado.

Cinta Arribas (Valladolid, 1983), ilustradora y artista visual, investiga la dimensión espiritual de la naturaleza a través de la simbología vegetal local.
La fuente de inspiración de la única artista castellano y leonesa del grupo se ha basado en el ciprés de Silos y el paisaje rural circundante. Su trabajo se articula en torno a la cosecha del trigo y a la vida monástica, entendidos como metáforas de recogimiento y observación contemplativa. A través de una obra textil inspirada en el emblemático ciprés de largas raíces y una serie de ilustraciones poéticas, propone una relectura del entorno agrícola y espiritual del monasterio, conectando botánica, símbolo y memoria en clave contemporánea.

Unai Requejo (Santurtzi, 1982) es un artista multidisciplinar que conjuga en sus obras paisaje, tecnología y arte sonoro. Requejo ha creado una instalación sonora inmersiva a partir de grabaciones realizadas en el propio pueblo de Silos.
Su obra recoge sonidos cotidianos —como el tañido de las campanas o los golpes de palos y castañuelas de los mozos— para construir una partitura colectiva y sensorial. Mediante una instalación que incluye elementos vegetales y el paisaje sonoro recogido durante los días de residencia, el artista convierte la escucha en una experiencia espacial y emocional, donde lo sagrado y lo popular dialogan a través del tiempo.

Finalmente, Natalia López de la Oliva (Tomelloso, 1998), la creadora más joven del grupo, explora en su pintura expresionista y visceral la soledad y la introspección como territorios creativos.
La artista emergente ha centrado su práctica pictórica en captar, desde una mirada introspectiva y expresiva, la vida de los monjes y la espiritualidad asociada a la soledad. Sus pinturas, elaboradas a partir de una paleta vibrante y elementos inspirados en el entorno, funcionan como estaciones visuales que reflejan el ritmo lento del aislamiento y la residencia como espacio para la experimentación artística. Su trabajo propone una experiencia de contemplación radical, donde la pintura se convierte en acto devocional y ejercicio de escucha.
Las muestras de los residentes se suman a otra instalación artística con título Escribir la Historia 100 kilos de barro del artista Alberto Odériz, ubicada en el claustro del Convento de San Francisco, y que permanecerá hasta el 30 de agosto.

MoNaC: networking para coleccionistas. La inauguración de la exposición de los residentes ha coincidido con un evento artístico que ha reunido a más de una treintena de coleccionistas de arte en el convento San Francisco de Santo Domingo de Silos.
Coorganizado entre Fundación Silos y la institución Casa de Indias, MoNaC es un encuentro donde los coleccionistas, galeristas, promotores de espacios de arte y artistas intercambian experiencias y contactos profesionales, dinamizando, así, el ecosistema artístico.
Para la directora de Fundación Silos, Mónica Rodríguez, las iniciativas culturales como MoNac pretenden ser “un espacio de diálogo entre tradición e innovación, arte y territorio con una clara vocación transformadora”.
En sus palabras de bienvenida al grupo de coleccionistas, Rodríguez ha explicado etsa mañana cómo la creación de la organización de exposiciones, estancias para artistas y foros de debate sobre el arte son una herramienta eficaz con las que luchar contra la estacionalidad turística y crear espacios de diálogo y reflexión atemporales en el medio rural.

Desde un enclave patrimonial de primer orden como Santo Domingo de Silos, los participantes han disfrutado de un ambiente desenfadado, alejado de las obligaciones profesionales y el estrés de las grandes urbes.
Durante esta cita con expertos y profesionales del arte, se ha presentado el catálogo performance del artista Eloy Arribas. Los participantes tienen prevista completar su experiencia con una visita técnica al claustro del Monasterio de Silos, y la participación en la tradicional misa en gregoriano ofrecida por los monjes benedictinos.
Entre los colaboradores de MoNac figuran ARA (Art Run Agency), Feria del Libro del Artista de Castilla y León (Librarte), Fundación Osborne y Lustau.



