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El vino de la tierra

Las bodegas forman parte de la historia y la tradición de Palencia, una provincia que siempre estuvo vinculada al vino y a toda la cultura que lo rodea

Aitana Sánchez
En la provincia de Palencia, tierra de contrastes y tradiciones arraigadas, se esconde un tesoro enológico que cautiva a los amantes del vino: sus bodegas. Desde las majestuosas instalaciones de las más reconocidas hasta las pequeñas y familiares que guardan secretos centenarios.

El Cerrato palentino siempre ha destacado por su tradición vitivinícola. Bodegas Valdesneros, situada en Torquemada y perteneciente a la Denominación de Origen Arlanza, es una bodega que apuesta por la elaboración del vino de la tierra, de forma artesanal, cuidando cada detalle para ofrecer vinos de calidad con una personalidad muy marcada.

Torquemada contó históricamente con una gran extensión de viñedos y excelentes vinos, donde “llegó a haber unas 500 bodegas tradicionales y familiares y más de 5.000 hectáreas de viñedo, en las que se elaboraba el vino de consumo del año”, relata Rubén Montero, de Bodegas Valdesneros.

Montero pasó a ser propietario de la bodega con el objetivo de satisfacer las exigencias del consumidor y convertirse en referente de los vinos palentinos. Un momento en el que se abrió una nueva etapa para Valdesneros, con la apuesta por nuevas referencias.

Los viñedos de Valdesneros se encuentran enclavados en la ribera del Arlanza, una zona de gran altitud y que cuenta con una climatología de gran amplitud térmica en la época de la maduración de la uva, con mañanas muy frías y tardes con temperaturas cercanas a los 30 grados. Esto, unido a un tipo de suelo con gran contenido en guijarros, hace que los vinos de la zona cuenten con gran cuerpo y estructura, dotándolos de un carácter único.

En cuanto a las lluvias, el ciclo hídrico se cumple, a pesar de la sequía de los últimos años. “El año pasado llovió en primavera y a la zona que agarró ha dado muy buena producción y calidad”, destaca Rubén.

Los vinos se elaboran a partir de la variedad tempranillo, “de gran arraigo y la mejor adaptada en la zona”. El suelo se caracteriza por ser profundo, pedregoso y ventilado, lo que hace que el agua drene fácilmente y proteja la planta de forma natural frente al ataque de hongos. También evita las heladas tardías de primavera y favorece la maduración. Además, gracias a los guijarros que contiene el suelo, se consigue la regulación de su temperatura debido a que desprenden por la noche el calor acumulado durante el día.

“Como estamos en una zona que actualmente no es muy conocida y en el mercado del vino hay tanta competencia, hacemos elaboraciones distintas de lo que podemos encontrar en el mercado. En vinos tintos está el Cornitero, que es un vino de maceración carbónica, que se hace con los racimos enteros y, por el sistema de elaboración que hemos adaptado, da vinos diferentes”, detalla.

El buque insignia de la bodega es el Amantia uva de hielo, que se vendimia congelada de forma natural, y da un vino dulce “muy particular y de muchos matices por las características de esa uva cuando se vendimia”. Parte de la uva está pasificada y parte tiene botritis.

Rubén Montero, Bodegas Valdesneros
Rubén Montero, Bodegas Valdesneros

“Más como ocio que como negocio”

Más al sur de la provincia encontramos Bodegas Barrialba, que surge por la inquietud de conocer el mundo del vino en el año 2000. Su fundador, Miguel Ángel Gala, tuvo la oportunidad de comprar una finca en Venta de Baños y le pareció interesante montar una bodega. “Es una bodega muy pequeña, donde hacemos máximo 20-25.000 botellas y la tenemos más como ocio que como negocio”, expresa Miguel Ángel.

Barrialba es el resultado del esfuerzo y la pasión por la tierra y el vino es elaborado con la calidad de los grandes vinos castellanos. Su intención es crear un vino de alta calidad con el uso de las técnicas más modernas y la tradición el cuidado y el esmero en cada uno de los procesos de su elaboración.

La filosofía de Bodegas Barrialba empieza por el meticuloso trabajo en el campo, dando el trato necesario a la tierra para conseguir un producto excelente. “Según los clientes, tiene muy buen precio, en razón con la calidad, y por eso repiten”, destaca el fundador.

La calidad del suelo, la climatología de la zona se caracteriza por una pluviometría moderada baja que, unida a sus veranos secos e inviernos largos con acusadas oscilaciones térmicas, la enmarcan dentro de un clima mediterráneo cuyo carácter primordial es la continentalidad. El suelo presenta niveles horizontales, limitados por la erosión diferencial, y convertidos hoy al estado de penillanura.

Actualmente, el vino que se elabora en esta bodega es el Barrialba, que está unos 14-15 meses en barrica y después pasa a botella. Las variedades empleadas son tempranillo, especialmente, y syrah y cabernet-sauvignon.

El distintivo de calidad se lo da la IGP Vino de la Tierra de Castilla y León, que surge a raíz del impulso de grandes bodegueros tradicionales. “En esta zona se encuentran bodegas de más de cien años, en las que sus vinos destacan por la calidad y por una gran materia prima, rica en variedades diferentes”.

Más de 280 años elaborando vino

Aún más al sur encontramos otra bodega que data del año 1738. La familia De Salas adquirió en la localidad palentina de Dueñas una bodega que aún perdura: Remigio de Salas Jalón.

En la actualidad, es Amada de Salas quien gestiona toda la bodega, que consta de las galerías de nueve bodegas unidas en un laberinto de pasillos en el que se encuentran las antiguas cubas, carrales, depósitos y todos los utensilios que se han utilizado para hacer vino desde hace más de un siglo.

Esta bodega está acogida a la Denominación de Origen Cigales, la única bodega palentina dentro de la DO. “Elaboramos vino verdejo, vinos rosados y vinos tintos, desde jóvenes a reservas. Tenemos una superficie de viñedo de 89 hectáreas y conservamos dos viñedos centenarios que plantó mi abuelo a principios del siglo XX, después de la plaga de filoxera, que es lo que destinamos principalmente a los vinos de crianza y reserva”, narra Amada.

En consecuencia, surgieron las ampliaciones que se hicieron en la bodega a finales del siglo XIX para ampliar la producción. “Tenemos aproximadamente una capacidad para 400.000 litros, aunque más o menos nos movemos en torno a los 300.000 anuales”, detalla.

En Bodegas Remigio de Salas Jalón apuestan por el enoturismo. “Lo más demandado son las visitas guiadas porque ya la bodega en sí es un museo”. El principal atractivo es el hecho de que se siga elaborando vino dentro de una bodega tradicional subterránea. “Eso es lo que más atrae a la persona que viene a visitarnos”, presume Amada.

Amanda de Salas, Bodegas Remigio de Salas Jalón
Amanda de Salas, Bodegas Remigio de Salas Jalón

Degustar los vinos in situ es otro de los alicientes, como conocer la historia, la tradición y la cultura de la comarca del Cerrato, de la provincia de Palencia y de la Denominación de Origen Cigales.

En cuanto a la adaptación del suelo, Amada lo definiría como “fantástica”. Porque la mayor parte de los viñedos fueron injertados in situ. “Es algo increíble porque no es comprado a vivero, es la selección de las mejores plantas que hubo y que se injertaron después”, concluye.

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