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La Iglesia de San Sebastián de Pesquera de Ebro, en la dejadez y el olvido

El templo ha sufrido varios actos vandálicos como el destrozo de las tumbas y otros elementos del interior

La Iglesia de San Sebastián en Pesquera de Ebro (Burgos) lleva décadas en la dejadez y el olvido. Además, se han producido actos vandálicos como el destrozo de las tumbas y otros elementos del interior de la iglesia. El templo también ha padecido las inclemencias meteorológicas, por las que el retablo se encuentra en lamentables condiciones, habiéndose desprendido ya numerosas piezas del mismo.

Esta iglesia de Pesquera acaba de ser incluida en la Lista Roja elaborada por Hispania Nostra, que acumula más de 1.200 monumentos españoles sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

La iglesia de San Sebastián se conserva actualmente gracias al trabajo del que fue su párroco, Fermín González, conocido como «el cura de la motosierra», y de vecinos de la región que cambiaron las vigas y retejaron todo el edificio de forma voluntaria. Estas acciones permitieron amortiguar los daños provocados por el gran agujero que se formó en la cubierta de la iglesia y que la hizo más vulnerable a los fenómenos naturales. Sin embargo, el templo no goza de ninguna protección legal específica.

La actual iglesia se edificó sobre un primitivo templo románico, datado entre los siglos X y XII. Hacia el año 902 se empieza a documentar la existencia de un monasterio dedicado a los santos Justo y Pastor de la orden cisterciense. Los monjes que ocuparon este monasterio y los vecinos de la región llevaron a cabo la edificación de esta primera iglesia de factura románica, de la cual se conserva actualmente la puerta sur, tapiada, la pila bautismal y dos capillas, una de ellas se encuentra la izquierda del altar mayor, dedicada a San Lorenzo por deseo de D. Pedro Merino, natural de Pesquera de Ebro, quien participó sobresaliendo en la batalla de San Quintín, al apresar al condestable de Francia Anne Montmorency, hecho que le fue reconocido y premiado por parte del duque de Saboya y el rey Felipe II. Con el fin de ser preservado, el retablo original se conserva en el museo del Retablo de Burgos.

La segunda capilla, conocida como capilla de nuestra señora del Pópulo, se encuentra a la derecha del altar mayor y se debe a Ana Merino de Porres Ruiz de Sedano y Ángela Fernández del Moral, mujer y hermana, respectivamente, de Lesmes Fernández del Moral, pesquerano y famoso platero del reino en el siglo XVII. En esta misma centuria se produce la fusión de la familias Merino y Escalada, a raíz de la unión entre Juan de Escalada y Juliana Merino, lo que llevó a una profunda restauración de la iglesia en 1687 por parte de Juan de Escalada, gran mecenas de Pesquera de Ebro, que dio lugar a la actual fachada y se reestructuró la iglesia para darle la forma que presenta en nuestros días.

La iglesia de San Sebastián se sitúa en el centro neurálgico del municipio hacia el que abren los cuatro barrios que conforman el núcleo urbano. Es uno de los elementos más distintivos de la comarca, sobre todo por la imagen imponente que presenta, erigiéndose prácticamente a modo de iglesia-fuerte y orientada hacia el oeste, factores determinados por la pertenencia de su promotor a la Orden de Santiago.

El aspecto actual de su noble fábrica de sillería y mampostería refleja una compleja metamorfosis arquitectónica, resultado del largo historial de intervenciones a las que se ha visto sometida la original iglesia románica. Para poder identificar y clasificar cronológicamente estos añadidos sería necesario un estudio documental e histórico, así como una lectura de paramentos, que permita llevar a cabo un análisis de las diferentes etapas constructivas del edificio.

La mayor parte de la fábrica actual corresponde a la reforma realizada en época moderna. La entrada del templo se abre hoy al oeste y presenta un arco de medio punto sobre el cual se inserta una hornacina con una figura de piedra que representa a San Sebastián, patrono de la parroquia, realizada por Toribio Fernández en 1659. En esta portada se lee, grabado sobre fondo rojo, el año 1687. Por su parte, el reloj parece datarse de una época más tardía, aunque se trata igualmente de un elemento de gran antigüedad, como se puede observar por sus arcaicos contrapesos hechos de piedra.

La clave del arco de entrada lleva el escudo encalado con un casco de cortos penachos y unos lambrequines sencillos, a modo de gran hoja dentada, rematados en la punta con un roleo. Además de las armas del linaje Fernández del Moral se observa una flor de lis y el león rampante. El escudo se encuentra notablemente deteriorado, debido a la falta de mantenimiento y la escasa calidad de la piedra en que fue labrado, a lo que habría que añadir el repintado que se le realizó en algún momento indeterminado, con el cual se sellaron las policromías anteriormente existentes, provocando con ello que el blasón sea apenas visible en la actualidad.

En la plaza ubicada frente a la iglesia se encuentra una gran cruz de piedra, el crucero, que lleva en un lado la figura de Cristo crucificado y en el otro la de la Virgen, todo lo cual, según autorizadas referencias, fue sufragado también por Juan de Escalada.

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