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Cuatro razones por las que debes visitar Cuéllar

Situada en la comarca natural Tierra de Pinares y atravesada por el río Cega, la histórica villa segoviana de Cuéllar se presenta como un destino ideal para disfrutar de una escapada

A medio camino de las ciudades de Segovia y Valladolid, Cuéllar es una maravillosa caja de sorpresas. Aquí hay cuatro razones para elegirla como destino, aunque en cada una de ellas hay más motivos para visitarla.

Su trazado medieval

Cuna de reyes, sede de Cortes Castellanas y proveedor durante siglos de las mejores lanas con las que se confeccionaban los más afamados paños flamencos, el casco histórico cuellarano, declarado Conjunto Histórico, guarda en su interior algunos de los monumentos más interesantes de la comunidad de Castilla y León. Y un paseo por sus calles y plazas nos hace recordar aquellos días en los que aquí cohabitaban las tres culturas.

Su impresionante fortaleza, estampa más reconocible de la villa y conocida como Castillo de los Duques de Alburquerque, fue declarado Monumento Artístico Nacional en 1931, junto con el recinto amurallado desde el que se puede admirar el impresionante “mar de pinares”. Cuartel general de Lord Wellington y refugio del general Hugo durante la Guerra de Independencia, a lo largo de los siglos se ha utilizado como prisión política, cárcel común o sanatorio para enfermos tuberculosos, albergando en la actualidad un centro de enseñanza secundaria, la Oficina Municipal de Turismo y el Archivo Histórico de Cuéllar y Archivo de la Casa Ducal de Alburquerque. Además, sus estancias sirvieron de inspiración a José de Espronceda, desterrado en Cuéllar en 1833, para escribir su novela romántica “Sancho Saldaña o el castellano de Cuéllar”.

Iglesia de San Martín

Cuéllar cuenta con numerosas con multitud de construcciones de estilo mudéjar. Interesante estilo arquitectónico representado en numerosas iglesias como la de San Martín que acoge el Centro de Interpretación del Arte Mudéjar, la de San Andrés, situado fuera del recinto amurallado y considerado el templo mudéjar más completo de la villa; la de San Esteban, en la que destacan su imponente ábside y los sepulcros gótico-mudéjares del presbiterio; la de Santiago de la que sólo se conserva el ábside; la de San Miguel, situada en la Plaza Mayor y que conserva parte de las arquerías de ladrillo de su atrio mudéjar, la de Santa Marina y su torre que conserva en todo su esplendor la traza mudéjar; la de Santa María de la Cuesta, de origen románico que conserva restos mudéjares en su atrio oculto y en su esbelta torre; la de la Trinidad y la del Salvador, construida en el años 1299. Estilo constructivo que también se puede admirar en el castillo, en su puerta sureste conocida como “Torreón de la Memoria” y en las puertas de San Basilio y San Andrés.

Templos religiosos, puertas, conventos y santuarios y palacios y casas nobles completan el excelente patrimonio monumental de la Cuéllar, que nos dan la idea de la importancia la villa en el pasado, un pasado del que los cuellaranos se sienten orgullosos.

Sus espacios naturales

Esta maravillosa experiencia que es descubrir el patrimonio natural de Cuéllar debe empezar en Las Lomas, mirador natural de la villa que regala a nuestros ojos dos maravillosas y diferentes vistas, de un lado el imponente “mar de pinares” y de otro el skyline de Cuéllar con el castillo en primer término.

Los diferentes caminos, cordeles y veredas nos acercan a tres atractivas rutas de senderismo, la Senda de los Pescadores, las Sendas por la Comarca y las Sendas por la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar, sin olvidarnos de El Espadañal, humedal donde es posible admirar la más variada fauna de la comarca y lugar elegido por numerosas especies migratorias; el Parque del Henar donde se encuentra en Santuario del Henar y a los pies del castillo la Huerta del Duque, en el pasado espacio de caza utilizado por los Duques de Alburquerque. Y para aquellos que gustan de combinar naturaleza y deporte, Cuéllar ofrece la posibilidad de realizar un total de nueve rutas en bici clasificadas en tres categorías según su dificultad y de practicar el golf en el Club de Golf “Villa de Cuéllar” que cuenta con nueve hoyos de doble salida y considerado uno de los mejores de Castilla y León.

Su gastronomía

Degustar la gastronomía cuellarana siempre es un regalo, un placer que también permite combatir el frío que en esta época del año campa a sus anchas por las calles de Cuéllar. Platos con sabores de casa y elaborados con los mejores productos de temporada como las verduras de Carracillo, los piñones, las setas o las hortalizas de la huerta se juntan para crear una sabrosa cocina castellana tradicional en la que el cordero lechal asado, el cochinillo de Segovia, el cocido castellano o los guisos de temporada son los auténticos protagonistas.

Sin olvidar las carnes y pescados a la brasa o los arroces. Deliciosos manjares que se pueden acompañar con los vinos que bodegas cuellaranas como Malaparte o Clan de Vinos elaboran con mimo y maestría. Y para que esta experiencia gastronómica sea completa se puede rematar con las Delicias de Cuéllar, dulce típico de la villa; con el ponche segoviano, ciegas, juanitas, pastas, rosquillas, magdalenas o mantecadas que se elaboran en los diferentes obradores de Cuellar. Productos que se pueden también adquirir en los diferentes establecimientos que encontraremos por la villa: Pastelería Delicias, El Estudio, Ibéricos de Vegaseca, Miel de la Infanta, Pastelería Lanata, Bollería Helio o Saborea en Cuéllar.

Una experiencia diferente e íntimamente ligada con la gastronomía la podemos vivir en Terrabuey Finca, explotación familiar en la que los más bellos ejemplares de bueyes de cuatro razas diferentes se crían en sus verdes prados. Visita que se completa en su huerto ecológico y establos. Y si después de acabada la visita entran ganas de disfrutar esta sabrosa carne lo podrás hacer en su restaurante, La Brasería de Cuéllar.

Sus visitas teatralizadas

La villa segoviana de Cuéllar puede presumir de ser la única que cuenta con una compañía de actores integrada complemente en el organigrama público, lo que permite que los actores se centren únicamente en la producción teatral, en la libertad creativa y en la investigación. Formada por un elenco de cuatro actores se encargan de la puesta en escena, pero también de toda la producción, de la investigación y documentación histórica de cada proyecto, del vestuario y de las músicas.

Representaciones como “Cuervos”, “Castillo de Ánimas”, “Discantus”, “Los Nadie” o “Bestiario” tienen como escenario privilegiado el castillo o las calles y plazas de la villa. Precisamente estas visitas teatralizadas son otro reclamo para visitar Cuéllar durante estos días. A la representación de “Cuervos” que llevan poniendo en escena durante todo el año y que durante el puente se podrá disfrutar los días 8 y 9 hay que añadir “Bestiario” que representarán los días 6 y 8.

Pensada para el público más pequeño, para edades de tres a seis años, “Bestiario” se representa íntegramente en las bodegas del castillo y en ella, Beltrán de la Bodega el protagonista ayuda a escapar a una dragona de un malvado pajarero. Uno de los objetivos de esta obra es introducir a los más pequeños en la música clásica por lo que han incluido piezas de compositores como Verdi, Mozart, Anderson y Briten que han sido versionadas e interpretadas por el pianista y compositor Fran Romguer. Además, aborda temas relacionados con la resolución de conflictos, la alimentación saludable y el respeto al medio ambiente. Dirigida por el cuellarano Fernando Cárdaba con guion de Sergio Caminero, “Bestiario” ofrece como gran novedad la utilización del teatro de máscara y títere para lo que han contado con Miguel Jerez López, de El Silo-Casa de Cultura, con formación en construcción de máscaras y títeres. Por último, el vestuario ha sido confeccionado por Henar Muñoz.

Ambientada en el año 1559, último año de vida del III Duque de Alburquerque, personaje de gran importancia, pero apenas reivindicado en Cuéllar, “Cuervos” adopta su nombre de la costumbre de vestir rigorosamente de negro instaurada en la corte de Felipe II a mediados del siglo XVI, el denominado “negro ala de cuervo”.

Representada íntegramente en dependencias del castillo como la sala del trono, estamos ante una obra cómica, con personajes, vestuario y decorados farsescos y en la que la compañía de actores continúa con la tendencia de dotar a la música de una especial importancia.

Tratada con especial cuidado, en la misma se incluyen diferentes piezas de jazz entre las transiciones que, en varios momentos del espectáculo, están acompañadas por las voces de los actores y como novedad, se ha incluido piezas grabadas exprofeso por el grupo de Ministriles de Cuéllar, interpretadas con instrumentos históricos que acompañan las transiciones. Las labores de costura han recaído en las manos de las cuellaranas Henar Muñoz y Mari Cruz Salamanca y ha sido realizados en sarga negra, buscando en el desarrollo de los modelos históricos una estética unitaria.

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