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‘¿Te enseño mi pueblo?’, un proyecto para revolucionar el turismo rural

¿Te enseño mi pueblo?’ juega con una idea irrefutable: un pueblo es más de lo que enseña a primera vista, y serán sus vecinos quienes harán que no pierdas ningún detalle

Daniel González

Si alguna vez has hecho un ‘free tour’ cuando visitas una gran ciudad, esta iniciativa surgida en la comarca de la Ribera del Duero burgalesa te resultará muy similar. Claro que hay matices muy importantes que los diferencian. Se llama ‘¿Te enseño mi pueblo?’, un nombre que deja explícita su intención: que sean los vecinos quienes compartan con los turistas las bondades de su pueblo. Porque, qué mejor forma de descubrir de verdad un lugar que con aquellos que lo conocen a fondo.

A diferencia de los free tour, más centrados en rutas por grandes núcleos de población, esta iniciativa pone su foco en localidades pequeñas en un segundo plano en el mapa turístico. Lugares que aparentemente pueden tener poco que contar. Pero no te dejes llevar por las apariencias. No con nuestros pueblos.

Otra diferencia está en la naturaleza misma del proyecto. ‘¿Te enseño mi pueblo?’ está destinado a “poner en valor el excepcional patrimonio” de la comarca permitiendo su conservación y cuidado. Y lo consiguen gracias a visitas organizadas por vecinos voluntarios que no reciben ningún tipo de contraprestación económica de conformidad con la Ley de Voluntariado. Por tanto, la visita es gratuita para los turistas, pero cuando hablamos de la huella dejada en los municipios, la cosa cambia bastante.

Voluntarias del proyecto ‘Te enseño mi pueblo’

Un futuro prometedor

La idea nació en 2017 de la mano de la Asociación para el Desarrollo Rural Integral (ADRI) de la Ribera del Duero Burgalesa ante una necesidad acuciante. La insuficiencia de crédito para restaurar bienes patrimoniales, tanto públicos como privados, unido a la falta de interés por parte del turista, estaba lastrando ya no solo la conservación del patrimonio, sino la economía y futuro de los municipios más pequeños de esta comarca al sur de la provincia de Burgos.

¿Qué mejor forma de descubrir de verdad un lugar que con aquellos que lo conocen a fondo?

Bajo esta alarmante situación fueron convenciendo a municipios y vecinos para convertir estas rutas en una realidad. Tras un lustro de trabajo, con una pandemia de por medio, formando voluntarios y dando a conocer el proyecto, ‘¿Te enseño mi pueblo?’ ha llegado a un 2023 más fuerte que nunca. El año pasado cerraron con un balance de 21 pueblos de la Ribera del Duero integrados en su red y un total de 46 voluntarios.

Todo ello ha supuesto para sus fundadores un asentamiento del proyecto en el territorio, con un 2022 donde “sólo tres semanas han quedado sin movimiento de reservas”, dos de ellas coincidentes con mal tiempo o Navidad. “El resto de las semanas la demanda se ha mantenido constante”, añaden.

Paulino uno de los voluntarios en ¿Te enseño mi pueblo?

El valor de las anécdotas

El principal sustento de estas rutas son sus voluntarios. Vecinos que quieren compartir lo que en una visita normal no te encontrarías. Esa es la clave de su éxito. Porque, quizá, una estatua deforme custodiando la puerta de la iglesia, al ser tan grotesca, puede no merece una fotografía, pero sí te cuentan que tiene esa forma porque un vecino la derribó un día pasando con su tractor, todo cobra más sentido y ya adquiere otro valor.

Pero no creas que solo van a ser anécdotas y poco rigor histórico. Todo lo contrario. Cada voluntario seleccionado pasa por “una fase de preparación, de recopilación de fuentes históricas, de diseño de la ruta”, en la que la que ADRI Ribera del Duero Burgalesa los “acompaña para la creación de la ficha interpretativa”.

Paulino, guía voluntario en Gumiel de Mercado, sirve de demostración. Profesor de Física y Química jubilado, tenía los tiempos bien medidos, al igual que todo el material visual de apoyo a la visita, que guardaba minuciosamente organizado en una carpeta.

Paulino en la ruta por el pueblo de Gumiel de Mercado

Los municipios reciben un apoyo respecto a su posicionamiento en el mapa del turismo cultural

En la ruta de cuatro horas por los dos barrios del pueblo, con descanso para café en un bar de la localidad, Paulino no dejó rincón sin explicar. Fue de las bodegas del cerro a la iglesia fortaleza de San Pedro, expuso el significado de la numerosa heráldica, señaló la casa dónde había nacido, abrió las puertas de la iglesia de Santa María y mucho, mucho más.

Durante toda la ruta solo se lamentaba de una cosa: no tener suficiente tiempo para explicar todo lo que gustaría de su pueblo. “No voy a contar más que nos alargamos demasiado” fue su frase más repetida.

Con Paulino son 46 voluntarios los que integran el proyecto, 31 mujeres y 15 hombres, con un perfil muy variado, ya que cualquier persona interesada puede participar en él. “Encontramos jubilados, pero también estudiantes, lo que favorece el diálogo intergeneracional. Si tuviéramos que sacar una foto del perfil tipo de voluntariado sería la de una mujer de entre 50 y 60 años”, explican sus organizadores.

Desestacionalizar y estimular la economía local

Uno de los beneficios que se buscan con este proyecto es generar sinergias e interrelaciones entre diferentes vecinos de los pueblos de un territorio amplio. Con esta red integrada de municipios y voluntarios pretenden “romper con el municipalismo” y contribuir con un mejor aprovechamiento de los recursos y oportunidades que la comarca dispone. “Lo ideal sería que jóvenes y mayores convivieran y en conjunto pusieran en valor la Ribera del Duero burgalesa, contribuyendo además a la valorización de los mayores y la mejora de las relaciones intergeneracionales”, exponen desde la asociación.

Otro de los efectos que se consiguen con estas rutas es la repercusión económica en el pueblo donde se efectúan. Aunque son gratuitas, sí se anima a los turistas a consumir en los negocios locales. “Si conseguíamos que las rutas pasaran por la panadería, dieran a probar productos elaborados en el pueblo y terminara en el bar, habríamos logrado que se generara riqueza y ciertos negocios verían con mejores ojos mantenerse abiertos”.

El año pasado cerraron con un balance de 21 pueblos de la Ribera del Duero integrados en su red

Todo ello, valoran sus creadores, se suma a que los municipios reciben un apoyo respecto a su posicionamiento en el mapa del turismo cultural, “facilitando su desestacionalización”.

Ahora miran al futuro con el reto de incrementar los visitantes mediante el refuerzo de la comunicación, apoyado por una mayor digitalización con una nueva web. De momento la huella que han dejado en los municipios ya se ha notado y hasta han recibido felicitaciones desde varios puntos de España. “El proyecto gusta mucho”, se enorgullecen. Habrá que ver si su modesta revolución turística se expande más allá de la provincia burgalesa.

Reservas de las rutas

Las rutas del proyecto ¿Te Enseño mi Pueblo? tienen que reservarse antes de las 12:00 de cada viernes anterior a través de la web de ADRI Ribera del Duero Burgalesa:

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