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Salamanca insospechada: 6 destinos no muy conocidos para enamorarte de su provincia

 

Ruinas santas y no tan santas, embalses de vértigo, caprichos de la naturaleza, pueblos de otra época, cielos de madera… estos 6 lugares de Salamanca provincia merecen un hueco en tus recuerdos

Vivimos unos tiempos donde un lugar, a nada que sea fotogénico y accesible, se hace viral rápidamente. Naturalmente, las redes sociales son las principales causantes, relegando al tradicional boca a boca. Pero, a pesar de todas las facilidades existentes actualmente, todavía hay lugares envueltos en un halo silencioso. Una realidad, que hace más delicioso descubrirlos.

La provincia de Salamanca es un buen ejemplo. Su capital, famosa en el mundo entero, y pueblos de la Sierra de Francia, como La Alberca o Mogarraz, son su principal reclamo turístico. Su sombra es alargada, sin duda. Pero hay otros rincones que, si bien son más modestos en lo monumental, o más recónditos en lo accesible, son tan merecedores de conocerse como los demás. Aquí van 6 ejemplos, cada uno con su propia chispa…


1. Monasterio de Nuestra Señora de Gracia, cuando la naturaleza reclama su territorio

Qué mejor lugar para representar el silencio, el abandono y la melancolía que una ruina. Pues aquí va una de las más impresionantes de la provincia (porque hay muchas más). Se trata del monasterio de Nuestra Señora de Gracia, situado dentro del municipio de San Martín del Castañar. Sus dependencias están invadidas completamente por la vegetación espesa e indomable del parque natural Las Batuecas-Sierra de Francia, que busca recuperar la tierra que antaño fue suya.

Fue fundado por Sancho de Castilla, obispo de Salamanca, en 1430, y desde entonces habitado por la orden de Frailes Menores Franciscanos. Existió en él una importante biblioteca que recuerda la intensa vida cultural y religiosa que tuvo. Pero de nada sirvió cuando llegó la Desamortización de Mendizábal que supuso la salida de los monjes. Décadas más tarde la propiedad pasó a manos privadas siendo ésta su titularidad actual. Su estado ahora, deplorable.


Salvatierra de Tormes

2. Salvatierra de Tormes, un pueblo al filo de un embalse

De ruina en ruina y tiro porque me toca. Seguimos con el patrimonio devastado por el tiempo, pero esta vez se trata de un pueblo entero: Salvatierra de Tormes. Cuando llegas a esta localidad parece que ha sido bombardeada con la mayoría de sus construcciones melladas y sin tejado.

Pero la razón de su tétrico aspecto no es debido a una guerra. El culpable es el embalse de Santa Teresa que lo orilla, y cuya construcción en los años sesenta del siglo pasado conllevó la huida de la mayoría de los vecinos, al anegarse no el pueblo, sino las mejores tierras que, junto con las expropiaciones, significó casi su final. Con ello se abandonó su castillo, una sinagoga, casas señoriales y la muralla. Y, aunque es poco lo que queda, el pueblo parece levantar cabeza y no te da la impresión de que este dejado en absoluto.


Salto de Aldeadávila. Foto de vivelasarribes.es

3. Salto de Aldeadávila, una pared de hormigón en el cañón de las Arribes del Duero

Y ya que hablamos de embalse y presas, eso nos recuerda el padre de todos ellos en lo que a espectacularidad se refiere: el Salto de Aldeadávila. Se trata de una megaestructura hidroeléctrica encajonada en los profundo cañones de las Arribes del Duero y que sirve de frontera entre España y Portugal. La presa tiene unos 130 m de altura, pero, por encima de ella, los paredones de granito suben el doble hasta alcanzar los 400 metros de profundidad.

Es posible que sí te suene. Porque esta presa silenciosa no es. En absoluto. De hecho, ha servido de escenario cinematográfico para películas nacionales e internacionales. Pero una cosa es que te suene y otra muy distinta es estar allí. Su situación es de lo más remota y para llegar a ella tendrás que circular por una carretera de profundas curvas. Y más curvas todavía si quieres llegar al mirador de la presa, situado en la parte más alta del cañón. Las vistas hacen de la palabra espectacular un solo atisbo de lo que es en realidad.

Salto de Aldeadávila. Foto de vivelasarribes.es
  • Un consejo: visita esta presa en época de crecida. Cuando desagua, la cascada que genera es impresionante.

Herguijuela de la Sierra. Foto: CyLtv

4. Herguijuela de la Sierra y el meandro del Melero

Herguijuela de la Sierra tiene muchos competidores. Enmarcada en la Sierra de Francia, cercanos están La Alberca, Mogarraz o Cepeda, pueblos bonitos de España. Pero Herguijuela también merece una visita. Destaca su Plaza Mayor, con edificios marcados con la pintoresca arquitectura serrana y un olmo de más de 500 años en todo el centro. Pero es su entorno natural, marcado por pronunciados desniveles, lo que determina el rasgo característico de este municipio, ofreciendo una gran variedad de flora y fauna. Esto se evidencia en el sorprendente ejemplar denominado la Haya de Herguijuela, único de esta especie más meridional que existe.

Meandro del Melero. Foto: Turismo Cáceres

Y ya fuera del término de Herjiguela, en el cercano municipio de Sotoserrano, es muy recomendable la visita a uno de los enclaves naturales más únicos de España: el meandro del Melero. Un capricho de la naturaleza creado por las aguas del Río Alagón en un complejo giro de 180 grados a su paso por el límite provincial de las provincias de Cáceres y Salamanca. Hay que decir que las mejores vistas (la de la fotografía) están en un mirador emplazado en la provincia de Cáceres.


Iglesia y artesonados de Macotera. Foto: José Daniel Navarro

5. Macotera, madera trabajada como hilo de coser

Dentro de la comarca de Tierra de Peñaranda, Macotera es de esos pueblos que pueden pasar desapercibidos con facilidad. Cuenta con algo más de un millar de habitantes, y no es un lugar remoto por carreta. El problema es que su mayor joya se encuentra escondida dentro de su iglesia principal, lo que para mucho significa un muro infranqueable. Pero, os aseguramos, que atravesar este muro merece mucho la pena.

La maravilla está al levantar la mirada a los techos de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo. En ellos podrás contemplar dos obras mudéjares apoteósicas. La primera es el conocido como “Cielo de Macotera”, un artesonado mudéjar policromado de 26 metros de largo. La segunda obra de arte son los alfarjes que cubren la tribuna del coro, obra cumbre de la carpintería.


6. Monleón, un pueblo inmune al tiempo

La última parada de esta lista nos desplaza a un lugar donde el tiempo dejó de correr llegada la Edad Media. Situado A 18 kilómetros de Guijuelo, muy lejos de las grandes vías de comunicación, la impresionante mole del castillo marca el lugar donde se esconde Monleón, un pequeño pueblo que asoma fortificado sobre un cerro.

Castillo de Monleón

Su casco urbano conserva, además de la alta fortaleza, retazos de su antigua muralla, de la que se siguen en pie tres de las puertas, así como una característica arquitectura popular marcada por la misma piedra granítica de la que está hecho el milenario verraco vetón que da la bienvenida al pueblo.

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