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El Escorial tiene 5 ‘imitadores’ en Castilla y León

Castilla y León tiene cinco «escoriales». Los dos primeros son ruinas, una es una bella colegiata, otra es un palacio reconvertido en hotel y la última es una catedral sin acabar

Si hay un monumento que define a la perfección lo que significó el llamado “Siglo de Oro” español, ese el Monasterio de El Escorial. No es más que verlo, por fuera y por dentro, para saber el porqué.

Levantado en el siglo XVI a la sombra de la Sierra de Guadarrama con el sello arquitectónico sobrio de Juan de Herrara, su grandeza se ha grabado tan robusta como la piedra en el imaginario colectivo, hasta tal punto, que le han salido pequeños ‘hijos’ por toda la geografía española.

Está claro que siempre se exagera, pues pocos edificios en nuestro país se pueden comparar con el complejo monástico de El Escorial. Pero sí es cierto que estas diminutas copias guardan cierta relación con el original, ya sea en apariencia exterior, como en el motivo histórico. Y en Castilla y León, tenemos cinco buenos ejemplos, aunque algunos de ellos no tienen un final feliz que digamos.

Claustro del Escorial de Castilla. Foto: @enpueblo

1. El Escorial de Castilla

Rodeada de campos de labranza en la estoica estepa castellana se alzan las ruinas de lo que fue un convento de tamaños inmensos y de incalculable valor histórico y patrimonial. Se trata del Convento Agustino de Extramuros, un edificio de estilo escurialense situado en el municipio abulense de Madrigal de las Altas Torres y denominado por sus dimensiones y estilo como el ‘Escorial de Castilla’ cuando estaba en su momento de mayor esplendor.

En nuestros días cuesta imaginarse lo inmenso que fue, pues hay muchos huecos que rellenar. Pero fue grande, muy grande. Tenía una planta de 50.000 metros cuadrados y en sus dependencias murió Fray Luis de León. Fue, además, Casa Capitular de Castilla y acogió cátedras de Cánones, Filosofía, Humanidades, Leyes y Teología. De lo que se conserva la parte más impactante es el claustro que mantiene gran parte de sus cuatro costados.

Ruinas de Santa María de Nogales. Foto de Hispania Nostra

2. El Escorial de León

Expolio y naturaleza han devorado imparable y lentamente al monasterio del siglo XII de Santa María de Nogales. Desde que Mendizábal firmó su desamortización, el edificio, que llegó a bautizarse como el ‘Escorial de León’, ha ido menguando hasta tal punto de que cuesta comprender porque se le dio ese apodo.

Fue un cenobio femenino cisterciense ubicado en la comarca de Valdería, a unos 10 kilómetros de La Bañeza y a orillas del Río Eria, afluente del Órbigo. Está incluido en la Lista Roja de Hispania Nostra por el “estado precario” de sus restos, de los que apenas quedan lienzos de paredes, la espadaña, la entrada principal y un trozo de bóveda del claustro. Una lástima.

Fachada de la colegiata de San Luis. Foto: José Daniel Navarro

3. El Escorial de Campos

Viajamos hasta las estribaciones de la Tierra de Campos vallisoletana para descubrir lo que fue el primer ejemplar de iglesia contrarreformista de Castilla, la colegiata de San Luis.

Lo que más llama la atención de este edificio es su gran fachada renacentista, que destaca sobre el pueblo que la arropa, Villagarcía de Campos, con menos de 300 habitantes. Los planos originales son obra del arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón, aunque después Pedro de Tolosa la reorganiza a imitación de El Escorial, lo que le ha dado su apodo como el ‘Escorial de Campos’.

Pero si exteriormente ya impresiona, no te puedes perder la interesante colección de arte sacro con esculturas, tapices y pinturas que custodia en su interior. En la actualidad está musealizado y pertenece a los jesuitas. Una visita más que recomendable.

4. El Escorial en miniatura de Lerma

Situada a lomos del río Arlanza, la Villa Ducal de Lerma es uno de los espacios más hermosos y sorprendentes del siglo XVII español. La influencia del clasicismo herreriano puede contemplarse en muchos de sus monumentos, entre iglesias, monasterios y, claro está, su Palacio Ducal.

Todo este alarde tiene un nombre, el de la persona que lo financió todo para certificar su poder: Francisco de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma y valido del rey Felipe III. Su mayor rúbrica la dejó en su residencia, el palacio que corona la Plaza Mayor, y que cuenta con una interesante historia.

Palacio Ducal de Lerma

Y es que en el siglo XVII ningún palacio en España podía tener más de dos torres salvo la del rey, pero el sagaz duque esquivó esta norma con un engaño. Pidió al rey permiso para construir dos torres en su palacio de Lerma, pero sin contarle que ya tenía otras dos construidas.

Actualmente el palacio se ha reconvertido en un hotel y forma parte de la red de Paradores Nacionales.

Catedral de Valladolid

5. La catedral inconclusa de Valladolid

La seo de Valladolid no tiene ningún apodo que la relacione con El Escorial, pero sí una leyenda y un mismo arquitecto, Juan de Herrera. De los cinco de esta lista, es la catedral vallisoletana la que más podría haberse asimilado en grandeza al monasterio madrileño. De hecho, estuvo concebida para ser el mayor templo de la cristiandad, pero la falta de fondos convirtió esos planes en un delirio y la catedral se quedó a medio construir.

Maqueta de lo que pudo ser la catedral de Valladolid

Su estampa inconclusa ha hecho que entre los vallisoletanos corra una leyenda negra que culpa a Juan de Herrera y al rey de la frustración del proyecto. Se dice que el arquitecto abandonó la construcción de la catedral vallisoletana para levantar El Escorial. Sin embargo, la realidad es que el complejo de la Sierra de Guadarrama ya estaba terminado cuando el arquitecto asumió el proyecto de la capital del Pisuerga.

Parte de la catedral que se quedó sin concluir
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