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La Espadaña de Torremoronta, un mirador solitario al Valle del Arlanza

Este simbólico elemento arquitectónico pertenece a la España que se vació hace siglos, al ser lo único que queda de una antiguo poblado burgalés ya abandonado en el siglo XIX

Daniel González

De camino a Lerma, un conductor circulaba con su coche tranquilamente por la carretera que bordea el río Arlanza por todo su valle y, de repente, a lo lejos, divisó lo que parecía una espadaña solitaria a lo alto de un cerro. Le llamó la atención y decidió pararse a explorar. Se preguntó por qué está sola, en ruinas y abandonada ¿Qué función tendría antes?

Como este conductor, cualquiera que pase por esta carretera se hará las mismas cuestiones. Y es que poco se sabe de ella. La llaman la Espadaña de Torremoronta, nombre que proviene del antiguo poblado que hacia la Edad Media se asentaba en esta zona bañada por el río Arlanza. Este elemento arquitectónico es lo único que se conserva de lo que un día fue la iglesia, y cuenta con dos huecos que alojarían las campanas. La pared de piedra está rematada en forma triangular, a modo de frontón.

Espadaña de Torremoronta dominado el valle del Arlanza

Al parecer, en Torremoronta, existió antaño un monasterio y un castillo medieval, cuyos dueños acabaron trasladándose a la Casa del Cordón que se levanta en Santa María del Campo, municipio burgalés al que hoy pertenecen estas tierras. Un prominente pasado que choca con la desnuda visión actual.

La asociación Hispania Nostra ha incluido los restos de la espadaña en la Lista Roja del Patrimonio

Ya en el siglo XIX era citado como un despoblado en el “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar” de Pascual Madoz, que describía como sus únicos restos “una pared de una torre y algunos cimientos”. A corta distancia se encontraba un puente, en estado ruinoso, del cual solo se conservaban siete ojos, y llegó a tener dos parroquias: Santa María y Santiago.

Otra de las pocas huellas dejadas por este poblado son una custodia y una cruz que se guardan en la monumental iglesia de Santa María del Campo, en cuyo altar mayor se halla también el sepulcro de los señores de Torremoronta.

Cerro sobre el que se aúpa la Espadaña de Torremoronta


Incluida en la Lista Roja del Patrimonio

Y para no olvidar que allí hubo un pueblo, la asociación Hispania Nostra ha incluido esta semana los restos de la espadaña en su Lista Roja del Patrimonio, por entender que “corren el riesgo de desaparecer definitivamente” y con ello perder el único vestigio que queda de la historia de Torremoronta.

Y, mientras la Espadaña de Torremoronta sigue a la espera de un proyecto que consolide sus ruinas, esta nos seguirá regalando una imagen cargada de significado, una imagen de desafío al olvido.

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