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Monzón de Campos, el pueblo que luchó por abrir su castillo (y lo consiguió)


Después de más de 21 años cerrado, la suerte empieza a sonreír al castillo de Monzón, pero esta no es fruto del azar, sino de la lucha de un pueblo para desatascar su situación

Daniel González // Monzón de Campos (Palencia)

El castillo de Monzón de Campos no esconde su historia. Su privilegiada situación sobre un cerro con amplias vistas a la llanura de Tierra de Campos hace que sus sólidos muros de piedra se divisen a kilómetros de distancia. También, el paso muy cerca de la autovía que conecta la meseta con Cantabria ayuda a su conocimiento. Pero, incluso si estuviera escondido en el más recóndito lugar, los vecinos de Monzón no permitirían que cayera en el olvido.

Este pueblo situado a 13 kilómetros al norte de Palencia y bañado por el río Carrión lleva en lucha más dos décadas para que el castillo abriera sus puertas al público. Y es que, desde 2001 que el castillo se cerró, quien se haya acercado a esta fortaleza se habrá tenido que conformar con contemplar su silueta exterior y sus espléndidas vistas.

Una clausura que para el pueblo ha supuesto una oportunidad pérdida en unos tiempos donde el patrimonio cultural se está convirtiendo en uno de los principales motores para el desarrollo rural. Pero, últimamente, parece que los vientos empiezan a serles favorables.

Un castillo a contracorriente

El castillo de Monzón de Campos fue una de las dos fortalezas con las que llegó a contar la localidad. Entre sus muros se acogió los desposorios de la reina doña Urraca de León con don Alfonso el Batallador, rey de Aragón. También pasaron los comuneros, cuando fue tomado las tropas del Obispo Acuña, y más recientemente, en 1978, fue escenario de la constitución del Consejo General de Castilla y León.

Curiosamente este monumento, al contrario que muchos otros de la región, vivió una segunda etapa de esplendor a partir de 1964 cuando fue cedido a la Diputación de Palencia y restaurado. Justo, en unos años donde el resto del patrimonio rural se iba descomponiendo a la par que los pueblos perdían habitantes.

Así y a contracorriente, el castillo de Monzón se convirtió en un parador y luego dio cabida a diferentes negocios de hostelería privados. Pero, fue pocos meses después de inaugurar el nuevo milenio, en 2001, cuando su historia dio un vuelco y se cerró al público hasta nuestros días. Desde entonces comenzó su decadencia, abandonado sin ningún proyecto a la vista para su gestión.

Vista de Monzón de Campos desde el castillo.

Años de reivindicaciones que han conseguido la ansiada rehabilitación

Una situación que no habría sido tal, si se hubiera escuchado a los vecinos de Monzón. Así lo apunta, Nacho González, historiador y residente en el pueblo y uno de los que encabeza la reivindicación para cambiar la situación del castillo. Nacho es el presidente de Mendunia Nostra, una asociación de reciente creación para la defensa y puesta en valor de todo el patrimonio de Monzón de Campos, no solo del castillo.

Con esta asociación se pretende tomar el relevo y aunar todas las reivindicaciones que lleva haciendo el pueblo y el ayuntamiento en defensa de su patrimonio. “Cuando yo llegué a Monzón a raíz de la pandemia, ya había mucho trabajo hecho”, explica Nacho. De hecho, ya desde hacía años existía la lucha ciudadana aunada bajo el eslogan ‘Monzón Unido por un Castillo Vivo’. También, en 2019, se hizo una marcha desde Monzón de Campos a la sede de la Diputación de Palencia y se inició una recogida de firmas, entre otras muchas acciones.

“Yo di continuidad a todo ello, actualicé una nueva recogida de firmas, dándola un nuevo impulso, y salimos en varios medios de comunicación”, señala Nacho. Y parece que, por fin, se les escuchó, pues en estos últimos meses se han acumulado las buenas noticias. La Diputación de Palencia, hasta ahora la encargada de la gestión del monumento, anunció la licitación de las obras por una cuantía de 386.100 euros para reparar los desperfectos de la torre que imposibilitan que pueda ser visitada por el público.  Luego, en julio, y después de décadas sin uso, el castillo abrió su patio de armas para albergar tres conciertos.

El final de una historia, el principio de otra

Ahora los andamios franquean la torre para adaptar su azotea como mirador, renovar el sistema eléctrico y la iluminación interior. Un primer paso para un proyecto de gestión que convierta al castillo en un punto de referencia en el turismo rural de la provincia. O Al menos eso es lo que quieren conseguir desde Mendunia Nostra. “Nos queremos inspirar en el trabajo de asociaciones como Hispania Nostra o la Fundación Santa María la Real, centrándonos en sacar el mayor partido a todo el patrimonio del pueblo y en beneficio del pueblo”, explica el presidente de la nueva asociación. “Aún estamos dando los primeros pasos, pero ya tenemos preparadas varias alternativas para la gestión futura del castillo; por si nos la piden”, añade.

El tiempo dirá en qué se convertirá el castillo, pero el final feliz de su historia no será más que un principio para el resto del pueblo, para salvar todo su patrimonio e impulsar su desarrollo.

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