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Máscaras que purifican

Las mascaradas de invierno regresan cada solsticio de invierno a los pueblos del noroeste zamorano para cumplir con los viejos ritos en favor de la fecundidad. Zamora, Braganza y la región italiana de Carnia muestran una tradición con muchos elementos en común

El Tafarrón, el Zangarrón, los Carochos… durante los días próximos al solsticio de invierno despiden un año y reciben el nuevo, en el noroeste zamorano, con la magia y los ritos como fórmula para purificar la naturaleza y a sus habitantes. El propósito no es otro que el de impulsar el resurgimiento vital y la fertilidad en un momento en el que la vida vegetativa parece haberse detenido y la oscuridad lo domina todo. Son las mascaradas de invierno, unas manifestaciones festivas que se remontan a la época prerromana, cuando los rituales serían ejecutados por los chamanes de cada poblado. Aunque la máscara juega un papel fundamental, no debemos confundir las mascaradas de invierno con las carnavalescas, que nacen en la época medieval y asimilan algunas características de las primeras. El Carnaval surge como reacción a la Cuaresma, un periodo de gran austeridad y de restricciones.

En las mascaradas de invierno, la careta representa a otro ser: el intermediario entre el hombre y los dioses, que se encargará de los ritos purificadores y fertilizadores. En el Carnaval tiene como fin ocultar la personalidad del portador. Para confeccionar este disfraz siempre se han utilizado productos locales y de desecho: madera, corcho, hojalata, telas, paja trenzada, escriño, papel prensado, etc. Con otros elementos como colmillos de animales, piles, orejas de liebre, etc., se logra representar un ser no humano.

Las mascaradas invernales no entienden de fronteras. Se extienden desde Portugal hasta Siberia y desde Irlanda hasta Grecia. Comparten intereses –la purificación destinada a lograr la fecundidad universal-, aunque con máscaras y personajes distintos, no solo entre regiones, sino también entre localidades cercanas geográficamente.

Con el objetivo de poner de manifiesto la existencia de esta tradición cultural común de origen milenario, los territorios de Zamora, Braganza (Portugal) y Carnia (Italia) desarrollarán hasta el mes de abril una actividad común en forma de ferias y festivales, ciclos de conferencias y exposiciones itinerantes.

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