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Pérez Gellida: “En ocasiones la música llega más allá que las palabras”

El Berlín de la Guerra Fría es tan buen escenario como Valladolid si se trata de bucear en la peor versión del ser humano. La del asesino en serie. En ello anda César Pérez Gellida, que en apenas siete años se ha hecho un hueco entre los autores de novela negra más leídos de España

Entrevista publicada el 28 de febrero de 2020

‘Memento Mori’ fue la primera novela de César Pérez Gellida. Vio la luz en 2013 y desde entonces ha situado a Valladolid en el mapa de la novela negra contemporánea. Sus personajes se buscan (y en ocasiones se encuentran) por las calles de la ciudad del Pisuerga.

A veces en una persecución acelerada, que recuerda el ritmo de vida y trabajo que lleva el propio autor, nacido en 1974 en esta ciudad elevada por él a la categoría de protagonista de novela. No en vano, el libro ha generado su propia ruta turística teatralizada, que ha dejado buen sabor de boca al escritor.

Gellida se levanta entre las cuatro y las cinco de la mañana y escribe hasta que se le acaba la mecha. Una media de diez horas al día, que pueden ser doce. El tabaco es su compañía más fiel durante las largas horas ante el ordenador, con unos descansos que muchas veces dedica a esa otra rama de su actividad: la promoción. Aunque participa en numerosos encuentros con los lectores, su principal herramienta está en las redes sociales. En todas. “Una persona que se dirige al público puede estar o no estar en las redes.

Pero si está, tiene que hacerlo de forma activa. Implica tiempo, energía, contestar a los mensajes… Pero al mismo tiempo te permite tener un trato diario, conocer las emociones del lector cuando tiene una de tus novelas entre las manos”, señala. Empatía y retroalimentación.

Los Gellidistas 

Aquí toca hablar de los ‘gellidistas’, ese numeroso grupo de lectores que ha acompañado al autor desde ‘Memento Mori’. “Ya entonces hubo gente muy partícipe de la novela, que a través de las redes sociales la convirtió en un fenómeno editorial”, recuerda el escritor, para a continuación descolocar a su interlocutor: “No tenía por qué haber sido así, ya que yo era un autor novel, y dentro de un género que está muy masificado. Pero ahí están los gellidistas, creciendo poco a poco. Y eso es lo que sujeta la entidad del autor”. No todos los escritores de éxito saben conservar la modestia. Punto para Gellida.

Con esta forma de trabajo ha escrito diez novelas desde 2012 y en la actualidad trabaja en la que será la número once, que saldrá a la calle en noviembre y que ya tiene título: ‘Todo lo peor’. Su escenario es el Berlín de los años 80, en plena Guerra Fría. Un escenario ideal para una trama en la que vuelven a mezclarse el espionaje y la investigación criminal.

Literatura audiovisual

Lo que se ha denominado ‘estilo Gellida’ tiene que ver con unas historias que bucean en la peor versión del ser humano, pero también con el lenguaje audiovisual, cinematográfico, que ha atrapado a miles de lectores. Pero demos un paso más allá: el autor no se parapeta detrás de su obra para defender, ni siquiera para criticar, una visión del mundo.

“Lo que sucede es que en la novela negra hay un vínculo muy potente con la realidad. No puedes enajenar a los personajes respecto a lo que los rodea; hay relación directa con la delincuencia, con los bajos fondos, pero no soy partidario de adoctrinar”. Ni siquiera cuando son los propios personajes quienes manifiestan una cosmovisión, unas ideas políticas. “Están en su derecho de decir lo que consideran oportuno, de poner de manifiesto su pensamiento”, pero no estarán expresando las ideas del escritor. “Todos los personajes tienen parte de mi ADN. Eso no se puede eliminar. Pero no se puede ser al mismo tiempo Augusto Ledesma y Ramiro Sancho -el policía y el asesino-”, recalca.

Donde la huella personal sí es evidente es en la música, un elemento crucial en la narración, sobre todo en la primera trilogía (‘Versos, canciones y trocitos de carne’). “Es un recurso que uso como vehículo universal, transmisor de emociones y sensaciones”, que permite “transmitir al lector aquello a lo que no llego por medio de las palabras”. De hecho, se trata de un vehículo para conectar al lector con las sensaciones de Augusto Ledesma, “que es el verdadero autor de la banda sonora de la primera trilogía”.

Lo que está claro es que los gellidistas tienen muy fácil contactar con este escritor. En redes sociales o por las calles de Valladolid, donde no es raro toparse con él. Puede que buscando entre las piedras de edificios centenarios la inspiración para un nuevo capítulo de su obra. Porque asegura que tiene muy claro cuál es el suelo que pisa: “Cuando uno viaja y vive lejos, se da cuenta de que tiene aquí sus raíces, y no por obligación, sino por devoción. Cuando regresas a casa te das cuenta de que ese es tu lugar, y no significa que sea el mejor del mundo. Significa que es tu sitio y que siempre puedes volver”.


Texto: Ricardo Ortega
Fotografía: Rocío Martín

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