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Una princesa vikinga en Covarrubias

Este pueblo burgalés, cuna de Castilla, esconde entre sus pintorescas calles y monumentos la historia de una princesa vikinga que vino a España para casarse con un desconocido

De todo y de nada. Covarrubias reúne el encanto de lo local y de lo global. Ubicada en el sur de Burgos, en la comarca del Arlanza, con una orografía abrupta que se contagia de lo intrincado que incluye todo territorio de transición entre unos lugares y otros, posee características propias que le dan el valor de lo casi endémico. Pero de siempre ha ocupado un lugar relevante en el devenir histórico.

Por el microclima que posee es tierra de cerezas y, por otras cualidades, esta hermosa población es conocida como la ‘cuna de Castilla’. A un trazado urbano que enamora y a su patrimonio monumental hay que sumar la conexión noruega, no exenta de simbología ni de un romanticismo que encandila a todo aquel que tiene noticias de unos acontecimientos no lo suficientemente sabidos. Lerma, Salas de los Infantes y Santo Domingo de Silos distan poco de Covarrubias para completar una apasionante visita a la comarca, que puede prolongarse varias jornadas.

Torreón de Fernán González de Covarrubias

Amor y nostalgia

Descubrir el imponente torreón de Fernán González -la única fortaleza castellana anterior al siglo XI que se conserva- y sus leyendas, empaparse del sosiego que trasmiten los muros de la excolegiata de San Cosme y San Damián o de la iglesia de San Tomás, pasear por calles y plazas y poder admirar señoriales edificios como la casa del Adelantamiento de Castilla, bellos cruceros del siglo XVI o representativos ejemplos de arquitectura popular como la casa de Doña Sancha, la Casa del antiguo Boticario o la del Obispo Peña siempre será una experiencia inolvidable para el visitante.

A tres kilómetros del centro urbano, en el paraje del Valle de los Lobos, está la capilla de San Olav, una construcción vanguardista que es fruto de un deseo expresado hace 800 años y que dota a la villa rachela de un valor patrimonial y simbólico más. Se levantó imitando la forma de un drakkar vikingo elaborado sobre todo en madera y acero laminado y que contrasta sobremanera en un pueblo dominado por la arquitectura popular castellana.

La principal responsable de que en la actualidad podamos admirar esta capilla responde al nombre de princesa Kristina. Debido a la alianzas castellanas y noruegas dentro del Sacro Imperio Romano Germánico, el verano de 1257 Kristina emprende un largo viaje acompañada del embajador Looinn Leppur y un séquito formado por más de un centenar de personas.

Arquitectura popular en Covarrubias

Un viaje que la llevaría hasta tierras castellanas para contraer matrimonio con el infante Felipe, hermano del rey Alfonso X el Sabio. Pero es antes de celebrarse el enlace cuando se empiezan a escribir las primeras páginas de la historia de la capilla de San Olav, pues el primer deseo que la princesa le expresó al infante fue que mandara construir una iglesia en honor al santo rey Olav, petición que fue aceptada por don Felipe. Cuatro años después, y quizá por la melancolía provocada por la distancia que la separaba de su país, moría la princesa Kristina. Su marido, que había sido abad de la Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias, mandó enterrarla en el claustro en un hermoso sepulcro gótico, que hoy en día podemos admirar.

Sepulcro gótico de la princesa Kristina

Como homenaje, en 1978 se erigió a los pies de la colegiata una estatua en bronce de la princesa, que fue un regalo del pueblo de Tönsberg, en Noruega).

Estatua en homenaje a la Princesa Kristina en Covarrubias

La princesa noruega

La dulce princesa nórdica murió de melancolía en Sevilla, tras cuatro años de matrimonio, encerrada en su palacio, añorando los fiordos noruegos y su vida en Tönsberg. Fue enterrada en la colegiata de Covarrubias, en un sepulcro gótico de piedra labrada con una arquería de diez vanos y un friso superior de roleos.

Kristina, se supone, había venido para casarse con el rey Alfonso X el Sabio, pero aconsejada por el propio monarca eligió al infante Felipe de entre los hermanos del rey Alfonso. Se casaron el día 31 de marzo de 1258 en Valladolid, en la colegiata de Santa María.

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