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Tesoros rurales: la ‘Capilla Sixtina’ sanabresa

La comarca de Sanabria guarda silenciosamente uno de sus mayores tesoros, una iglesia cuyo interior es pura fantasía de arte y color

Fotografías de José Daniel Navarro (@correuret)

A ocho kilómetros de Puebla de Sanabria se halla una pequeña pedanía de 24 habitantes y llena de sorpresas. Hablamos de Otero de Sanabria, un pueblo que ha adquirido relevancia en el último año por acoger la segunda parada zamorana del AVE Madrid-Galicia, lo que le convierte en el pueblo más pequeño de España donde para el AVE. Una singular noticia que puede convertirse en un aliciente para que se conozca una de las más destacadas joyas de la comarca: la iglesia de Santo Tomás Apóstol.

Como a veces ocurre con algunos monumentos, la iglesia de Otero de Sanabria no resalta tanto por su exterior de tosca piedra y donde se mezclan diversos estilos artísticos consecuencia de las diferentes reformas y ampliaciones que sufrió el templo durante los siglos XVII y XVIII. De su primigenia fábrica románica del siglo XII solo se conserva el ábside y la pila del agua bendita, mientras que el resto del templo presenta formas mudéjares, barrocas, renacentistas y neoclásicas.

Exterior de la iglesia de Santo Tomás

Pero vayamos a lo importante, el interior. Nada más entres en el templo la primera impresión de tosquedad quedará olvidada con la exuberante decoración de sus naves y cabecera. Lo primero que te llamará poderosamente la atención serán las pinturas policromadas sobre madera en sus techumbres y columnas, decoradas con motivos vegetales, fuentes, jarrones, animales, castillos y ciudades idealizadas. Un exceso de arte y color por lo que se le ha dado la denominación de la “Capilla Sixtina” sanabresa.

Las pinturas fueron realizadas en el año 1773 por Petrus Sopeña, y aunque no presentan una alta calidad pictórica, sino más bien tiene un cierto aire ingenuo, en todo su conjunto hacen de esta iglesia una singular belleza.

Y todo ello a juego con otro de los tesoros del templo, el retablo renacentista y policromado de la cabecera. Recientemente restaurado cuenta con una superficie de 63 metros cuadrados con una iconografía que representa la Pasión de Jesucristo. La imagen de Santo Tomas es uno de los elementos centrales del retablo, en el que pueden verse hasta 16 imágenes de volumen. También digno de mención es el artesonado del techo que protege el retablo.

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