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Ventosa de la Cuesta, una ‘villa’ con mucha historia

El escultor renacentista Alonso Berruguete recibió sepultura bajo el altar mayor de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

María Álvarez. Ventosa saluda desde su Cuesta a los campos de la comarca de la Tierra del Vino. Paisajes verdes en primavera; amarillos, como los de Antonio Machado, justo antes de las siegas, y preciosos ocres en época otoñal. Un arcoíris de colores que se puede contemplar desde el pretil de la iglesia Nuestra Señora de la Asunción, el lugar favorito de reunión de sus vecinos con la llegada del buen tiempo.

Su altura privilegiada, en torno a los 750 metros, convierten a Ventosa de la Cuesta en un majestuoso mirador desde el que observar o captar una panorámica del entorno. Allí, donde alcanza la vista, se puede observar las vecinas localidades de Serrada, Matapozuelos, Mojados e incluso Portillo.

Poco más de 40 kilómetros separan Valladolid de este pueblo, de algo menos de 100 habitantes. Un enclave tranquilo y plagado de historia.

Una villa histórica

Ventosa de la Cuesta recibe acogedora a los visitantes que quieren empaparse de su historia. Una historia que tiene como epicentro la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción.

«En este templo parroquial yacen los restos del que fue Señor de la Villa Alonso González Berruguete, pintor y escultor de cámara de Su Majestad Imperial Carlos V y el más renombrado artista de su tiempo”.

Con esta grabación en piedra nos da la bienvenida su parroquia. No hay losas sepulcrales ni una inscripción que constate el lugar en el que reposan los restos del famoso escultor renacentista, pero la documentación de la época nos cuenta que Alonso Berruguete fue sepultado bajo el altar mayor allá por el siglo XVI.

El escultor adquirió la villa en 1559 y, con ella, el título de ‘Señor de Ventosa’ de manos de la infanta doña Juana por más de dos millones de maravedíes de la época. Se dice que quedó tan prendado del municipio que pidió ser enterrado en su iglesia. Aunque Berruguete solo disfrutó de su villa dos años porque falleció en 1561, Ventosa de la Cuesta siguió en manos de sus descendientes hasta que en el siglo XIX desaparecieron los señoríos.

Los restos del ilustre escultor no son las únicas joyas históricas y artísticas que alberga la iglesia Nuestra Señora de la Asunción. En su interior conserva varios tesoros más, como una cruz profesional del siglo XIII esculpida en bronce y varias pinturas renacentistas que se atribuyen al anónimo maestro de Becerril, pertenecientes al retablo de San Miguel Arcángel.

Destaca también una reliquia del ilustre vecino San José Fernández de Ventosa, dominico martirizado en Vietnam en 1838 y canonizado por Juan Pablo II en 1988.

Un monumento único

Ventosa de la Cuesta también puede presumir de poseer uno de los tres únicos monumentos de trampantojo de cuya existencia hay constancia en España, junto a otros situados en Bermeo (Vizcaya) y en Fuentes de Ebro (Zaragoza).

Se trata de un elemento decorativo datado de 1893, el único compuesto de doble tela, que transforma el interior de la iglesia a través de un engaño óptico y lo convierte en un inmueble de estilo neoclásico que es orgullo de la localidad. Esta ‘transformación’ se realiza tradicionalmente desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección.

Dada es su importancia histórica y artística que el Ayuntamiento ha solicitado a la Junta de Castilla y León su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC).

Tierra de agricultores

Lejos ya de esos tiempos en que fue villa, Ventosa de la Cuesta y sus vecinos disfrutan de una vida tranquila, ajenos al tumulto de las ciudades.

Desde la Edad Media, los ventoseros han encontrado en la agricultura y la ganadería su forma de sustento. Aunque los rebaños de ovejas ya no forman parte de su paisaje, el cultivo de la tierra sigue siendo la principal actividad económica del municipio.

Ese ‘relevo generacional’, tan temido en el mundo rural, está garantizado en Ventosa de la Cuesta por una nueva generación de agricultores, y una agricultora, valientes que han recogido el testigo y la pasión por el campo de sus padres y abuelos.

Cultivos de patata, remolacha o cereal, completan el paisaje junto a los ‘majuelos’ de uva verdejo que proveen de producto para sus vinos a las bodegas de la Denominación de Origen Rueda.

La tradición agricultora de Ventosa tiene su reflejo también en las fiestas locales. El 15 de mayo, pequeños y mayores visten sus mejores galas para honrar al patrón de los labradores: San Isidro.

Amantes de la cultura y el deporte

Más allá de las fiestas patronales, Ventosa de la Cuesta organiza en el mes de agosto desde hace ya 22 ediciones, su tradicional semana cultural. Siete días en las que los vecinos, veraneantes y visitantes disfrutan de un nutrido programa de con una nutrida actividad lúdicas como juegos infantiles y populares, música o teatro.

Más allá de la cultura y el turismo, es un lugar ideal para los que quieren practicar deporte con contacto con la naturaleza. Su paisaje está plagado de caminos por los que perderse caminando, corriendo o en bicicleta. Por estas sendas entrena el recién formado equipo de ciclismo, que ya luce el nombre de Ventosa de la Cuesta por algunas competiciones.

En definitiva, Ventosa de la Cuesta es un pueblo humilde y sosegado, que aún alberga la grandeza y la historia de la ‘villa’ que fue en tiempos pasados. Un lugar ideal para perderse y reencontrarse con la tradición, la cultura y la naturaleza. 

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