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La Vía de la Plata y sus joyas más escondidas

A su paso por la provincia de León descubrimos las comarcas que rodean el Monte Teleno

María Sánchez

Nos remontamos al año 196 a.C. y vemos con claridad los lími- tes y extensión de las provincias Citerior y Ulterior, el germen de lo que hoy es España.

Hacía veinte años que los romanos habían desembarcado en la península y no solo habían conseguido doblegar y expulsar a los cartagineses, sino que se proponían ordenar un rompecabezas de más de medio millón de kilómetros cuadrados formado por tribus de astures, cántabros, celtíberos, galaicos, lusitanos, turdetanos, vacceos, vascones, vetones y un largo etcétera de pueblos aferrados a su tierra.

En definitiva, un puzle con miles de piezas diseminadas, que el ejército romano consiguió unir en el año 19 a.C. tras más de siglo y medio de sangrientas guerras. En ese largo periodo de cambios los términos Citerior y Ulterior desaparecieron e Hispania pasó a estar dividida en las provincias Tarraconense, Bética y Lusitania.

La península ibérica estaba, por fin, sometida al poder de Roma y los tiempos de la república habían terminado a manos de Octavio Augusto (63 a.C.-14 d.C.), que se había proclamado emperador.

Los ingenieros y operarios romanos de la época utilizaban para sus calzadas los materiales que tenían más a mano y las construían según la aglomeración de cuatro capas. Sobre una base de arena se asentaba el statumen, una primera capa compuesta por pequeñas piedras que se unían con cal o arcilla.

Sobre ésta se echaba el rudus, una masa potente de piedras y guijarros sellados con mortero de cal. La tercera capa era el nucleus, puro hormigón de arena gruesa, y la última de todas era la capa de rodadura visible o summa cresta, formada por el típico enlosado de piedra. Junto a las calzadas había unos indicadores de distancia llamados miliarios que se colocaban cada 1.480 metros.

En la Vía de la Plata todavía persisten gran cantidad de ellos y, en concreto, los números XXVIII y CXXXIV se conocen como miliario del Correo y miliario del Corral.

La Vía de la Plata era una de estas calzadas romanas. En concreto, la que atravesaba de sur a norte parte del oeste de Hispania, desde Augusta Emérita hasta Asturica Augusta.

Dos milenios después, su trazado ha servido de base para proyectar el Sendero de Gran Recorrido Ruta de la Vía de la Plata, la Carretera de Gijón al Puerto de Sevilla, y la autovía Ruta de la Plata, vías de comunicación que vertebran el occidente español.

Quienes recorran la Ruta de la Vía de la Plata, y más en concreto en su discurrir por tierras leonesas, se van a encontrar con nobles municipios en los que merece la pena detenerse. La Vía de la Plata entra en la provincia de León a través de la Comarca del Páramo y tiene la villa de Alija del Infantado como primera parada obligatoria.

El monumento más destacado que podemos encontrar en esta población es su castillo, el Palacio del Infantado, recientemente reformado y que data de finales del siglo XIV y principios del siglo XV, aun- que posiblemente se alzara sobre unos terrenos en los que pudo haber una torre romana.

Se trata de un castillo de planta cuadrangular, en cuyos cuatro vértices se elevan sendos torreones cúbicos, que le dan un aspecto imponente.

Siguiendo con esta ruta por las poblaciones leonesas más importantes de sur a norte, llegamos a La Bañeza, que con sus poco más de 10.000 habitantes es uno de los principales núcleos de población de la provincia.

El origen de La Bañeza se remonta también a la época donde el imperio romano dominaba la Península Ibérica, aunque seguramente antes, poblaciones astures ya vivían en la zona.

El esplendor de La Bañeza nos llevaría a la época medieval, cuando mercaderes, comerciantes y artesanos llegaban a la ciudad provenientes de cualquier parte de España y de otros lugares de Europa para acercarse a su mercado, de tal importancia en el Reino de León que hizo de La Bañeza una ciudad próspera y motor de la economía de la época.

Desde el punto de vista monumental, hay que destacar dos iglesias: la iglesia de San Salvador y la iglesia de Santa María.

La iglesia de San Salvador tiene su origen en el siglo IX, aunque tuvo que ser totalmente reconstruida en el siglo XI tras ser destruida por Almanzor. Posteriormente también sufriría otras remodelaciones en los siglos XVI y XVII.

Por su parte, la iglesia de Santa María, heredada de la antigua San Pedro de Périx, fue construida en el siglo XVI en estilo gótico estrellado y cuenta con planta basilical de tres naves separadas por pilares de estilos góticos y renacentista.

Seguimos nuestro camino por esta vía para finalizar en Astorga, ciudad monumental, capital de la comarca de la Maragatería y de obligada visita en la provincia de León por su destacado patrimonio artístico e histórico, además de por su destacada cultura gastronómica.

Desde el punto de visa monumental, debemos destacar en primer lugar la catedral de Astorga, un conglomerado de diversas corrientes artísticas tan dispares como el gótico, el románico, renacentista, barroco o neoclásico y que tiene en los arquitectos Juan y Simón de Colonia (padre e hijo) sus autores principales (siglo XVIII).

Imprescindible también es el Palacio Episcopal de Astorga, una de las tres únicas obras del genial arquitecto modernista Antoni Gaudí fuera de Cataluña, junto a la Casa Botines en León y El Capricho en Comillas.

Está claro que estas son algunas de las localidades más reconocidas de León, pero no pasa inadvertida la comarca del Monte Teleno, por la que discurre tanto la Vía de la Plata como parte del Camino Francés con destino a Santiago de Compostela.

Un trayecto que avanza férreo entre pueblos cargados de historia y la naturaleza más pura de la zona. La comarca del Teleno engloba además la diversidad de las comarcas de la Cabrera y la Maragatería y el verdor de las Vegas Tilenenses con los ríos Duerna, Tuerto, Eria y Jamuz como protagonistas de cada recorrido.

Y así, pueblo a pueblo, desgranamos un territorio de sorprendentes contrastes en el que el viajero encontrará un interesante y variado patrimonio cultural.

Tantos son los variopintos y curiosos pueblos de estas comarcas leonesas que ya por segundo año consecutivo, el Grupo de Acción Local Montañas del Teleno ha organizado el concurso ‘Los 10 pueblos tilenenses más bonitos’.

Fotógrafos aficionados de toda la provincia e incluso del panorama nacional captan la belleza de cada rincón de este territorio para el deleite de los amantes del patrimonio natural, cultural e histórico, buscando el pueblo más bello a través de instantáneas con mucha alma.

Si aún no tienes destino para esa escapada veraniega u otoñal, adentrarse en la Vía de la Plata y recorrer cada municipio de la mano de la historia es, sin duda, una gran opción.

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