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Traspinedo. Un paseo por la gastronomía y la tradición

Solo 25 kilómetros separan la capital vallisoletana de Traspinedo, un municipio de Tierra de Pinares de 1.200 habitantes. Conocido por su gastronomía y sus fiestas, atrae turistas que disfrutan de cada rincón y se marchan con buen sabor de boca

Lucía López

Traspinedo no es solo gastronomía. Posee patrimonio cultural y espacios naturales que hacen que sea crucial marcar su nombre en el mapa para próximas visitas. Los ocho yacimientos arqueológicos que rodean la localidad, dos de ellos declarados BIC, sitúan su origen milenios atrás. Ya en la Edad Media, perteneció al Infantazgo de Valladolid.

Entrar en Traspinedo supone sumergirse en la historia y las tradiciones, desde calles empedradas hasta típicas casas de adobe con grandes puertas nutren al pueblo de identidad y vida. La calle Mayor aún conserva los soportales de tapial de madera y base de piedra de finales del siglo XVIII, de los más antiguos de la provincia, donde hace años se celebraban los mercados.

Al final de esta calle se encuentra la plaza Mayor, donde reside el Ayuntamiento, que sirvió de escuela y calabozo antes de convertirse en la casa consistorial. Construido en piedra y madera, conserva las vigas originales, incluida la de hierro fundido, marcada con el sello de la Fundición de Medina de Rioseco.

Traspinedo es sinónimo de gastronomía, concretamente del pincho de lechazo, una joya culinaria del pasado que hoy se conserva. Hay que remontarse al siglo XIX para datar el origen de tan delicada forma de cocinar, ligada a la agricultura y a la necesidad de llevarse a la boca un bocado caliente. La carne más consumida era la oveja churra, por lo que se patentó el introducirla en un palo verde de vid para asarla en brasas de sarmiento.

Las barras ahora son de metal y las brasas se han trasladado a los mesones, pero la esencia es la misma. Una sencilla elaboración que mezcla una materia prima de calidad, un troceado homogéneo, las brasas de sarmiento, la justa sazón y el toque de maestro asador para que esta receta ancestral deleite los paladares de vecinos y turistas. Un menú completado con pan lechuguino y pastas, típicos productos traspindejos.

Por su gran importancia para el municipio, el último fin de semana de septiembre se celebra la Feria de Artesanía y Gastronomía “El Sabor de la Tierra” en torno a este plato.

Otro gran atractivo de Traspinedo son las fiestas de Santa Isabel y San Martín de Tours, los patrones del pueblo. Santa Isabel se celebra el 2 de julio, cuando el municipio se congrega ante la Iglesia de San Martín de Tours para sacarle en procesión y bailarle jotas.

En esos días, los festejos taurinos, celebrados en la plaza de toros típica de palos, las orquestas y la hospitalidad de las peñas conforman un programa que seduce a pueblos vecinos. La misma fórmula se repite el 11 de noviembre en torno a San Martín de Tours, festividad recuperada hace dieciséis años que congrega a gentes de toda la comunidad.

El patrimonio histórico que posee la localidad lo encabeza la Iglesia de San Martín de Tours, de estilo gótico de los siglos XV y XVI, que no tiene retablo propio, y que debido al tiempo que tardó en construirse, posee partes góticas y renacentistas. Consta de dos naves, una con bóveda de arista y otra con crucería estrellada.

Otro elemento reseñable es la Ermita del Humilladero, un edificio de planta cuadrada de piedra y arco de medio punto sin tejado que se encuentra a las afueras del municipio, en una encrucijada de caminos. Destaca a su lado el crucero de piedra datado en 1596 y tallado con el símbolo de la calavera.

Traspinedo es un municipio agrícola y ganadero, pero también poseyó hachicoreras, fábricas y bodegas. Un oficio recuperado recientemente es el de resinero. Al estar rodeado de pinos resineros, el pueblo tiene el emplazamiento idóneo para su desarrollo.

La labor se recuperó con la construcción del Centro de Interpretación de la Resina (CIR) en el antiguo matadero, un espacio dedicado a la resina y su entorno que le sirvió al arquitecto Oscar Ares para ganar el Primer Premio en la categoría de Diseño de Interiores en los IX Premios Arquitectura CyL 2016.

La localidad se encuentra rodeada de montes de enebro y roble, pinares y la dehesa, espacios que, junto con el Pico de la Atalaya y el Puente Hinojo completan su oferta natural. Las dos rutas de senderismo homologadas son el Sendero Negredo y la Ruta de la Atalaya. Esta segunda discurre por el Pico de la Atalaya, un roble bicentenario testigo de la vida en los valles del Duero y del Valcorba.

El Puente Hinojo se encuentra en la N-122 camino a Sardón de Duero, un puente con siglos de antigüedad que nos dirige al GR14 Senda del Duero, que acompaña al río desde Soria hasta Portugal, y fue hogar del Tío Musilas, bandolero del siglo XVIII que asaltaba a los ricos para dárselo a los pobres.

Traspinedo presenta una oferta cultural y gastronómica que no pasa desapercibida y que año tras año es reclamo para cientos de personas que no dudan en acercarse y disfrutar de un paseo por la naturaleza, la gastronomía y la tradición. Y tú, ¿podrás resistirte?

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