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Aceiteros del Águeda, la calidad como herramienta para competir

El microclima de los Arribes del Duero ha permitido que el olivo sea uno de los cultivos tradicionales de la comarca, donde el territorio está salpicado por numerosas cooperativas y almazaras.

La producción de este territorio puede parecer de escasa ‘masa crítica’ ante las cifras que arrojan otras comunidades autónomas, como Andalucía o Extremadura, pero los olivareros se han hecho un hueco en el mercado nacional, incluso en la exportación, gracias a la calidad de sus elaboraciones.

Es el caso de la SAT Aceiteros del Águeda, que cuenta con almazara y tienda propia en Ahigal de los Aceiteros, en la parte salmantina de los Arribes. Su gerente, Loli Sánchez, destaca que la mayor parte de sus olivos son centenarios, en muchos casos con rendimientos de diez o doce kilos por árbol. Obtener la rentabilidad de este cultivo es casi heroico, si se tiene en cuenta que para obtener un litro de aceite se necesitan unos diez kilos de aceituna.

La almazara de la SAT recibe 300.000 kilos de fruto, lo que incluye la producción de 70 hectáreas de olivar ecológico. La producción sale al mercado en tres productos diferentes: AOVE ecológico, un AOVE convencional y un varietal de zorzal de Arribes, una variedad autóctona y exclusiva de la zona.

Son varias las universidades que se han interesado por esta aceituna, que los olivareros recogen cuando está pasando de verde a negro, lo que permite que en la cata revele un aroma fresco, a hierba fresca, tomatera, plátano y pistacho. Su paso en boca es progresivo, dulce al principio, ligero amargor y picante al final. Es un aceite equilibrado y persistente en boca, que deja sensaciones untuosas.

Vende a restaurantes y tiendas gourmet, aunque la venta ‘on line’ le permite llegar también hasta el consumidor.
La botella de medio litro se vende a 5,25 euros, aunque el precio del aceite ecológico llega hasta los 6,80 euros. Las ventas se hacen por la calidad del producto, pero también porque el cliente lo prueba y lo vincula al territorio, al paisaje de Arribes del Duero e incluso a reclamos turísticos como el Camino de Hierro o Siega Verde.

Es el tipo de venta en el que confía Loli Sánchez, enamorada de la comarca y firme defensora de que “la unión hace la fuerza”. Por eso la tienda que dirige ofrece otros productos de calidad de la comarca y de la provincia, desde vino y miel hasta legumbre. Y por eso no deja de buscar fórmulas para hilar su producto al turismo y a la gastronomía de los Arribes.

Esa forma de trabajar ha permitido que otras empresas dieran a conocer su marca y su producto, pero el empeño de Loli no es pedirles nada a cambio. “Cuando ganan los demás también gano yo”, destaca. Y será así, ya que en el dificilísimo 2020 consiguió mantener la facturación anual de la compañía.

Mucho que aprender de esta trabajadora nata, empeñada en sacar adelante la producción de la empresa pero también convencida de que el medio rural sobrevivirá si supera la actitud de “hacer la guerra cada uno por su cuenta”.


Aceiteros del Águeda
arribera.com

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