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Una escapada por el Tormes abulense

En el extremo suroccidental de la provincia de Ávila, en la abrupta cara norte de la Sierra de Gredos, se encuentra uno de esos rincones con encanto de los que tantas veces hallamos en la geografía regional. El territorio se define por su patrimonio cultural, por su gastronomía y sobre todo por su calidad paisajística, en la que destacan los restos de glaciación de las altas cumbres de Gredos.

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Raúl G. Leralta

También por el valle del río Tormes, sobre el que se asientan núcleos de belleza desconcertante, custodios de joyas que desde nuestra visión forman recursos turísticos de primer orden, de los que sin duda justifican abandonarlo todo, aunque sea para una escapada.

El nacimiento del Tormes y la Constitución 

El Tormes nace en el Prado Tormejón, en el término municipal de Navarredonda de Gredos, municipio donde Alfonso XIII inauguró, en 1928, el primer Parador de la Red Nacional. Justo medio siglo después sus paredes albergaron las últimas negociaciones, los últimos retoques de la Constitución Española. Lugar de descanso de nobles, políticos y personajes del mundo de la cultura, la sobria decoración de este Parador fue obra de Zenovia Camprubi, esposa del Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez. 

Acceso a la Plataforma de Gredos 

Existe una ruta de baja dificultad que une el nacimiento del Tormes, desde Fuente Tormella, con el Puente del Duque en Hoyos del Espino. El sendero discurre por el margen derecho del río y encuentra a medio camino el paraje de lanchares conocido como las Chorreras, una excelente zona de baño con aguas cristalinas. 

En el Puente del Duque existe una zona recreativa ubicada entre ejemplares majestuosos de pino silvestre, especie autóctona de la zona. El verde de las acículas y el rojo anaranjado de su corteza aportan un original colorido a ambos lados del cauce del Tormes. Si continuamos por la carretera que une Hoyos del Espino con el Puente del Duque llegaremos a la Plataforma de Gredos, desde donde parte la ruta perfectamente señalizada que nos lleva a la Laguna Grande y al Circo de Gredos, donde se ubica el Almanzor, punto más alto de las dos Castillas.

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Previamente habremos pasado por el Centro de Interpretación de la Naturaleza Pinos Cimeros y por la Finca Mesegosillo, donde se celebra anualmente el Festival Músicos en la Naturaleza. Aquí han actuado artistas internacionales de la talla de Mark Knopfler, Sting, Bob Dylan o Manolo García. 

El charco de las paredes 

Desde el Puente de las Juntas, antes de llegar a la plataforma de Gredos tenemos la posibilidad de retomar el camino y volver al Valle del Tormes bajando por una carretera de montaña que discurre paralela a la Garganta de Barbellido. Nos acercará a Navacepeda de Tormes. 

Parada obligatoria antes de llegar al Puente de Navacepeda es el Charco de las Paredes, donde deberemos atravesar el precioso puente romano de un solo ojo que comunica dos paredones graníticos entre los que discurre la garganta. Desde lo alto podremos visualizar otro tesoro natural: las preciosas truchas autóctonas de genética pura Duero Sur Barbellido. 

Siguiendo la huella de Hemingway 

Durante los meses de mayo y junio de 1931, el escritor Ernest Hemingway disfrutó de dos meses de estancia en El Barco de Ávila. Estas tierras destacadas por su fauna, su flora, sus paisajes y su folclore calaron hondo en los particulares gustos del genio de la literatura, gran vividor y observador que disfrutó en El Barco de Ávila, entre otras, de dos de sus pasiones, la pesca y los toros, posteriormente plasmadas en muchas de sus obras.

Las localidades serranas fueron fuente de inspiración para escribir ‘Muerte en la tarde’ y ‘Por quién doblan las campanas’. Anselmo es uno de los personales principales de esta última novela. Cuando Hemingway escribe sobre este militar republicano, no solo comenta que es oriundo de El Barco de Ávila, sino que deja constancia de sus dotes venatorias cazando animales que claramente pertenecen a la fauna local. 

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Un pasaje de ‘Por quién doblan las campanas’ nos menciona un elemento clave que identifica a Hemingway con estas tierras serranas: ‘La pata de oso’ (imagen de la izquierda), ubicada en la puerta de la iglesia de Navacepeda de Tormes

En el mismo pasaje nos menciona otro elemento clave que identifica estas tierras serranas: la pata de oso. En su novela, el Nobel la ubica clavada en la puerta de la iglesia del pueblo de Anselmo. Sin duda, la inspiración se la dio contemplar la garra que, con más de cuatro siglos de antigüedad, aún puede observarse protegida por una pantalla de metacrilato en las puertas de madera de la iglesia de San Juan Bautista de Navacepeda de Tormes.

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Las cinco lagunas 

Continuamos descendiendo por el valle, y a poco más de seis kilómetros nos encontramos con Navalperal de Tormes. Antes de llegar vislumbraremos la torre campanario, y dentro del pueblo calles empedradas y un ejemplo bien conservado de pilón castellano. 

Destaca este municipio por ser la entrada ideal para acceder tanto a la Garganta del Pinar como a la que da acceso a uno de los rincones más espectaculares del Macizo Central, y que lleva su nombre: las Cinco Lagunas. 

Casi cinco horas de caminata pasando por el Chozo de la Barranca o la Laguna de Majalaescoba para dar vistas a un paisaje granítico esculpido por el glaciarismo, donde poder disfrutar de sus cinco masas de agua comunicadas: la Cimera, la Galana, la Mediana, Brincalobitos y la Bajera.

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El paraíso de la trucha 

Sin duda, uno de los atractivos turísticos del río Tormes es la pesca de la trucha. En este curso central encontramos los mejores tramos en calidad y cantidad de peces, y cotos y escenarios de pesca muy valorados y demandados por pescadores de todo el país. 

Si a la bien gestionada población de trucha común unimos unos tramos técnicos de pesca donde se alternan cabeceros, chorreras, remansos y tablas, y un marco paisajístico con abundante vegetación autóctona de ribera, podemos entender la riqueza piscícola del entorno. 

La Aliseda de Tormes aloja un centro ictiogénico de trucha autóctona gestionado por la Junta, y actualmente se está trabajando en un aula del río, centro de interpretación de la naturaleza y fomento de la pesca sin muerte. 

Gargantas de aguas cristalinas 

Bohoyo es un pueblo con encanto. Los aledaños a su plaza mayor y de la iglesia, sus casas serranas, su pilón castellano y, sobre todo, su ubicación lo han convertido en un municipio con tirón turístico. 

Otro de los atractivos es el entorno del río en el puente que debemos cruzar cuando nos desviamos de la carretera que nos trae de La Aliseda, y por supuesto los dos afluentes por el margen izquierdo que vierten desde las altas cumbres de Gredos en ambos valles, modelados por lenguas glaciares. Se trata de la Garganta de Bohoyo y la de su pedanía, la Garganta de Navamediana. 

Pasear por estas gargantas supone disfrutar de masas de roble melojo, sotobosques, prados, y según ascendemos: brezales, piornales, pastizal de montaña y masas graníticas. 

Dominios de la caza mayor 

Desde Bohoyo a Hermosillo la distancia no llega a cinco kilómetros y en el trayecto, una vez cruzamos el Tormes y bajamos dejando el río al sur, sorprende la cerrada vegetación de encina arbustiva que vamos a observar durante todo el camino a nuestra derecha. 

Esta mancha, conocida como el Carrascal, es uno de los mejores cotos de caza mayor del entorno, siendo muy abundante el jabalí, y destacando en los últimos años una población estable, y sorprendentemente estructurada, de ciervo. Merece la pena visitar la zona en época de berrea y escuchar y observar gran cantidad de buenos ejemplares, potenciales trofeos medallables de venados. 

La Puerta de Gredos 

Cabecera comarcal, El Barco de Ávila es el municipio con mayor dotación de servicios del entorno y presenta una consistente oferta de alojamiento y restauración, además de una serie de recursos turísticos, principalmente de patrimonio cultural edificado, que merece la pena visitar. 

El río Tormes nos ha traído a El Barco de Ávila, y desde la otra orilla del río vamos a comenzar un paseo por este precioso municipio. Comenzamos por la ermita de Cristo del Caño, cruzamos el río por el Puente Viejo, espectacular puente románico del siglo XIV.

Subimos por la calle Gallareta hasta la iglesia gótica de la Asunción y la plaza de las acacias con su pilón, continuamos por la calle mayor, entramos en la plaza Mayor soportalada y en la casa del reloj, y volvemos calle Mayor arriba pasando por la reacondicionada cárcel y el teatro Lagasca, hasta el castillo de Valdecorneja, del siglo XII, con vistas al río, a la sierra y al puente nuevo. Para acabar seguimos los restos de la muralla medieval para llegar a la Puerta del Ahorcado, único acceso histórico que permanece en pie. 

Es recomendable conocer esta bonita comarca caracterizada por la dureza del clima y lo abrupto del paisaje, que alberga una población de carácter serrano y extrovertido, y que sorprende por su oferta turística, por su riqueza natural, cultural y paisajística, además de por su tradición gastronómica ligada a productos locales amparados por figuras de calidad, como las Judías de El Barco o la Ternera de Ávila. 


Reportaje gráfico: Raúl Gutiérrez

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