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Dos planos de antiguas viviendas forestales, tesoro oculto del Archivo Histórico de Segovia

El Archivo Histórico Provincial de Segovia ha seleccionado para su exposición como Tesoro Oculto este mes cuatro documentos: dos planos para la construcción de viviendas forestales, la memoria del proyecto de uno de estos inmuebles y un plan de construcción de viviendas para los docentes de la Escuela de Forestales de Coca.

Uno de los planos, realizado en 1907, plasma la distribución de una vivienda para los guardas forestales del Monte de las Pegueras, en Cuéllar. El otro, de 1964, corresponde a una vivienda construida en Coca para ingenieros forestales, y va acompañado de la memoria incluida en el proyecto. También de 1964, el Archivo expone un proyecto de construcción de viviendas para los profesores de la Escuela de Capataces Forestales de Coca, cuyos arquitectos fueron Miguel de los Santos y Fernando Cavestany.

Estas casas eran de una estructura muy sencilla, pensada sobre todo para un amplio almacenamiento de alimentos. Contaban con varios dormitorios para capataces y peones y una habitación más grande para el ingeniero. Otras estancias en las viviendas eran, generalmente, una cocina con horno, una gran despensa, un pozo de agua potable, un corral, una cuadra y un despacho de trabajo para los ingenieros.

Lo curioso de estos inmuebles era que se organizaban en torno al dormitorio y al despacho del ingeniero, para que pudiera controlar todo el edificio. Así, de día, el ingeniero podía escuchar quién se acercaba al domicilio desde su despacho y de noche, seguía pendiente desde su habitación.

En la provincia de Segovia existen numerosas viviendas forestales, especialmente en la falda de la sierra y en las llamadas zonas de pinares. Muchas de estas casas se pueden encontrar en el Parque Natural de la Sierra de Guadarrama.

El origen de las ‘casitas del bosque’

Estas pequeñas viviendas en el monte, para ingenieros y trabajadores forestales, se convirtieron en estructuras comunes en bosques de todo el país a principios siglo XX. Su origen se encuentra en la desamortización de Mendizábal y lo que supuso la gestión de tantas nuevas propiedades.

Durante este proceso, el Estado hizo acopio de grandes hectáreas de bosques que rápidamente requirieron de un personal especializado que se encargara de su cuidado. Así, en 1856, el Ministerio de Hacienda creó el Cuerpo Facultativo de Ingenieros de Montes para que se ocuparan de la gestión de los bosques. Muchos de estos trabajadores, en una época en la que el ecologismo no se estimaba, “engañaban” a Hacienda para evitar la explotación de dichos montes y preservar así la conservación y buen estado de los parajes bajo su custodia.

Los ingenieros forestales se hicieron con la gestión de los bosques y, en muchas ocasiones, sus lugares de trabajo se encontraban muy apartados y su acceso era complicado, a lo que se añade que en aquella época no existían coches ni otro tipo de transportes. Se encontró como única solución viable el establecer sus domicilios en el mismo bosque. Así, comienzan los ingenieros a diseñar sus propias casas para instalarse en los montes, tanto para ellos mismos como para los capataces y peones que también ejercían su labor en el monte.

El público podrá visitar el Tesoro Oculto de lunes a viernes, de 9.00 a 14.00 horas y del 16.30 hasta la 19.00 horas en el Archivo Histórico Provincial de Segovia.

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