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Conquistados por el enoturismo en PradoRey

Chelo Miñana

Cuando por casualidad, o no, llegas a una tierra de vinos y empiezas a escuchar la palabra vendimia, poco importa de la boca de quién y poco importa la época del año, puede confundir el hecho de que se nombre refiriéndose a ella como una fiesta o para, al mismo tiempo, etiquetarla como la época más dura del año si hablamos de los oficios que giran en torno al vino. Innegable en cualquier caso es el brillo en los ojos que surge para quien la ha vivido en una u otra forma.

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Chelo Miñana

Descubrir un territorio invadido por el vino en la mágica estación de la vendimia es salir de las carreteras principales para compartir camino, de día y de noche, con camiones cargados de uva, otros que van en su busca, vendimiadoras y coches compartidos, porque el factor humano hace que durante unas pocas semanas la actividad frenética se apodere de regiones como la de la Ribera del Duero.

En busca de historias ancestrales partimos para realizar una inmersión en vendimia. Fijamos un punto atraídos por las bodegas subterráneas de Aranda de Duero, también por la fama de su gastronomía, no nos vamos a engañar… y desviamos un poco el dedo en el plano para encontrarnos con La Posada de Pradorey.

Vista señorial desde el exterior para este palacete con una fachada que presiden los blasones de las casas de Lerma y Medinaceli. Se entiende de inmediato que antaño el edificio estuviera destinado a ser un pabellón de caza real cuando ves la ubicación y la extensión de la finca en la que se encuentra, que incluye un salto de agua y que tendremos oportunidad de visitar durante nuestra estancia, según nos indican mientras hacemos nuestra entrada.

Pradorey_posada_interiorPor delante un par, e incluso tres días si convencemos a quien nos acompaña, para descubrir qué hay detrás de esa gran palabra que se repite en continuo desde el mismo momento en que traspasas las fronteras de los territorios en los que el vino es omnipresente y protagonista: la vendimia.

La Posada de Pradorey pertenece a Bodegas Pradorey, así que en su mano dejamos nuestro bautismo en enoturismo para conocer qué hay detrás de una botella de vino. Múltiples planes en los que la gastronomía está siempre presente, y en los que la historia hace su aparición para trasladarnos siglos atrás, por un paseo de caminos subterráneos mientras nos asombramos de cuán diferente era la vida y, a pesar de todo, hay tradiciones que se mantienen y permiten hacer gala de sabiduría contra las prisas y la inmediatez actual.

Imposible evitar hacer la pregunta cuando conduces por la región. ¿Cuántas bodegas hay en la Ribera del Duero? Alrededor de 300 es la respuesta, en un mundo, el de las bodegas, que continuamente atrae a curiosos e inquietos, románticos, inversores, apasionados… porque únicamente hacen falta unas horas para ser consciente de la importancia y la fuerza con la que el vino y todo su mundo atrapan a cualquiera que se acerca a descubrirlo.

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