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Sorprendente Cigales

El retrato de la Denominación de Origen de Cigales incluye, a día de hoy,
ocho pueblos vitivinícolas y 33 bodegas con cerca de dos mil hectáreas de cultivo:
es una foto de familia pequeña pero vieja y sabia. Tanto que ha sabido innovar y sumar
a sus reconocidos claretes la esencia de la modernidad y, sin necesidad de cambiar el suelo,
el clima o los pagos históricos, cría ahora tintos sin complejos con un sello inconfundible.
Tierras de innegable pasado, mucho presente y un futuro prometedor que, también
desde una oferta enoturística singular, invita a apostar por su conocimiento
y reconocimiento popular.

Ya existen referencias en plena Edad Media de las primeras generaciones de vinos claretes en la comarca, estrechamente vinculados a la economía doméstica y a la actividad de sus monasterios. No podrían haber sobrevivido cepas tan antiguas, pero hoy más de la mitad de sus viñedos tienen la condición de «muy viejos», con más de ochenta años de vida. El propio término, clarete, ha superado distintas embestidas, y hoy disfruta de nuevo de la entidad que merece. Por encima de la particularidad de su elaboración clásica –el rosado se obtenía de uva tinta fermentada sin hollejos, como un blanco, mientras el clarete se hacía con mezcla de uvas tintas y blancas, fermentadas con hollejos como un blanco–,  a tenor de las legislaciones vigentes en la actualidad un vino rosado o clarete se puede elaborar como cada bodega quiera. De ahí que, en palabras de Pascual Herrera, el que fuera Presidente de la DO durante doce años, «el clarete de Cigales es el mejor rosado de España».

El rosado se obtiene de uva tinta fermentada sin hollejos,
como un blanco, mientras el clarete se hace con mezcla de uvas
tintas y blancas, fermentadas con hollejos como un blanco.

Históricamente, cuando la conservación y envejecimiento del vino resultaba tan engorrosa como incierta, el clarete del año, el primero en salir, se esperaba como agua de mayo… en pleno invierno. Las bodegas, por entonces, ponían un palo o una rama en sus puertas para anunciar que ya tenían el producto disponible, sin decantar ni filtrar, como se procede ahora antes de la comercialización. De ahí parece que venga el término «vino en rama»; el boceto de unos caldos que los más afamados bodegeros de Cigales se atreven regularmente a ofrecer en catas para reivindicar la expresión y aroma de los productos meses antes de comercializarlos filtrados, clarificados y asentados tras su paso por la botella.

Cigales sufrió, no hace mucho, unos años de recesión en que se arrancaron cepas viejas y se perdió un alto porcentaje de producción y venta precisamente cuando el asentamiento de grandes bodegas exigió a los viticultores tradicionales la máxima calidad en la uva que les compraban. A cambio, empezaron a elaborarse con firmeza y seriedad una gama de vinos tintos que, en palabras de Julio Valles, actual presidente de la DO Cigales, «aún no tienen la fama que les corresponde», a pesar de su extraordinaria relación calidad-precio. No en vano, los caldos de la región han sido ampliamente galardonados a nivel nacional e internacional. No olvidemos que, en el último Concours Mondial de Bruxelles (CMB) 2019, un extraordinario rosado, el Quelias 2018 de Bodegas Sinforiano, se alzó con el Gran Oro y fue coronado como mejor rosado del mundo.

Empezaron a elaborarse con firmeza y seriedad
una gama de vinos tintos que aún no han conseguido
la fama que merecen.

Pero por si la calidad reconocida de los caldos de estos terruños no fuera motivo sobrado para su impulso comercial –y popular–, hace poco más de un lustro se fundó la asociación Ruta del Vino de Cigales, que agrupa bodegas, hoteles rurales, restaurantes y enotecas de la zona con el objetivo de promocionar los vinos de la región, amparados en el pretexto –monumental y sabrosa justificación– de poner al alcance de viajeros, turistas, curiosos y observadores la rica variedad de elementos culturales, naturales y gastronómicos de la comarca. El enoturismo de tierras de Cigales no sólo involucra a bodegas y viñedos: también significa naturaleza, deporte y todo tipo de eventos. Y, por supuesto, catas de vinos con historia y con mucho futuro.

Nuestras recomendaciones:

Calderona, reserva (Frutos Villar); César Príncipe, tinto (César Príncipe); César Príncipe, tinto crianza (César Príncipe); 12 Cántaros Nicolás, tinto (César Príncipe); Hiriart Élite, Rosado, (Hiriart); Hiriart, clarete lágrima (Hiriart); Hiriart, tinto crianza (Hiriart); La Luceras, tinto crianza (Remigio de Salas Jalón); Sinfo, rosado de barrica (Sinforiano); Val de los Frailes, rosado (Valdelosfrailes); Viña Concejo, tinto (Concejo); Viña Picota, rosado (Hijos de Félix Salas); Museum, reserva (Finca Museum); Vinea, tinto crianza (Finca Museum).

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