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Celtas Cortos y Azar Teatro hacen saltar la chispa

Ricardo Ortega

Diez minutos de aplausos y un público entregado fue la respuesta al estreno de ‘Si el mundo está en sus manos’, el cóctel de rebeldía y experiencia que proponen Celtas Cortos y la compañía Azar Teatro.

El conjunto se enriquece con la arquitectura efímera y la actuación de artistas circenses. Cuatro lenguajes que se entrecruzan para plantear algunas preguntas y, sobre todo, para “tomar partido frente a una realidad cada vez más depredadora”. Así lo señala el director de Azar Teatro, Javier Esteban, encargado de la escritura, la dramaturgia y la dirección de un montaje llamado a dar una sonora campanada en teatros de toda España.

-¿Cómo surge la idea de ‘Si el mundo está en sus manos’?

-Lo primero que aparece es la intención de colaborar, de hacer algo juntos. Somos dos formaciones con treinta años de trayectoria y que han nacido en la misma ciudad; digamos que artísticamente tenemos una historia común aunque desde distintas disciplinas. También compartimos una forma de pensar, de ver el mundo, con espíritu crítico y escarmentados de hipocresías y promesas.

Tenemos perspectiva, la que nos han dado nuestra vida artística y la historia que ha vivido nuestra generación. Esto ya bastaba para querer construir algo en común. Después está, claro, la inquietud artística. Se trataba de demostrarnos que podía salir algo bueno de esta ‘fusión’ sin que ninguno de los dos perdiera su personalidad, confiando cada uno en lo que aporta el otro. El objetivo era conseguir algo nuevo para ambos sin dejar de ser quienes éramos. Encontrarnos y aportar, descubrir.

Mercedes Asenjo
-El montaje suma música, circo, arquitectura efímera y teatro. ¿Qué aporta al teatro, al mundo del espectáculo?

-Un espectáculo en el que aparecen esos componentes no es algo nuevo. Lo que es diferente es la mirada, el aire que juntos aportamos. Para todos nosotros lo importante era definir de qué queríamos hablar, qué queríamos contar y que eso fuera lo que articulase, en igualdad de importancia, la presencia de cada disciplina en el escenario. No es un descubrimiento, pero se aleja del común por la potencia y claridad de su mensaje.

-¿Cómo se hace para ofrecer un discurso coherente a partir de cuatro lenguajes tan diferentes y que no se convierta en una torre de Babel, que el público no se disperse?

-Mentiría si dijera que hay una fórmula y que yo la he encontrado. Creo que fundamentalmente se trata de trabajar buscando una especie de ‘consenso ideológico’ entre todo el elenco, que todos se sientan implicados en favorecer la idea que transmitimos y trabajando en igualdad de consideración. Entre nosotros no hay artistas de primera y de segunda. Lo mismo pasa con el personal técnico.

Si nosotros somos capaces de no dispersarnos, de concentrarnos en un mismo discurso, el público también lo hará porque le ofrecemos un todo, no una suma de partes. Después está encontrar una poética que envuelva ese todo, esa es la parte más artística de todas y también la más difícil de definir. Requiere dominio de las técnicas, trayectoria y talento.

teatro

-Para vosotros, ¿qué supuso la aparición de Celtas Cortos hace tres décadas?

-Aire fresco y la demostración de que, desde el centro de la meseta, se podía tener una mirada ‘universalista’, integradora entre las raíces propias y lo ajeno, huyendo del catetismo provinciano, con un discurso propio compartido en otros muchos lugares y con altísima calidad.

A día de hoy son un referente de la música de este país y unos músicos excepcionales, que están muy por encima de modas o vaivenes. Tiene la solidez que da el genio y el respeto que proporciona el saber estar en y con su tiempo.

-¿Cómo ha sido la relación entre el público y los Celtas dentro de un teatro?

-Tocar ante grandes auditorios supone, sin duda, una experiencia increíble, un subidón de energía difícil de explicar, pero en la intimidad de un teatro la energía se hace única. Se ve en los ojos del espectador al que miras; no se diluye en la gran masa de un concierto. Esos ojos reflejan un estado de ánimo, la seguridad de que recibe de ti algo que va más allá de un texto o una colección de notas.

Todos, artistas y público, quedan al alcance de la mano, pueden tocarse, sentirse sin barreras y no solo sonar, sino comunicarse. Es algo muy satisfactorio y especial que se ve y se siente en el instante en el que ocurre.

celtas

-Desde el punto de vista del libreto, ¿cómo se articula el discurso de la obra?

-El texto se construyó desde una posición ‘política’ común, en el sentido griego del término, no en el partidista. Política en lo que afecta a la polis, a la ciudadanía, porque somos ciudadanos y sentimos preocupaciones comunes.

Como decía antes, partimos de una visión común sobre nuestra realidad y tratamos de hacer lo que siempre hemos tratado de hacer desde nuestra ventana artística: prender, en la medida de nuestras posibilidades, una pequeña chispa de espíritu crítico en quien se asoma a nuestro trabajo. Unas veces el mensaje es más rotundo y evidente y otras, más sutil y poético.

Para componer el texto se han utilizado las letras de algunas canciones de Celtas Cortos, algunos fragmentos reinterpretados de la novela 1984 de George Orwell, distintos materiales obtenidos de ensayistas y filósofos en relación a nuestra contemporaneidad y escritura propia. Todo ello pivotando sobre el mismo eje temático y la necesidad de tomar partido frente a una realidad cada vez más depredadora y reaccionaria.

Carlos Tapia-La conversación entre los dos personajes transita entre lo fatalista y lo rebelde. ¿Estamos ante una obra pesimista?

-No, estamos ante una llamada a la acción, a huir del derrotismo, a tomar partido, a construir futuro. Invitamos a tener esperanza en que las cosas se pueden cambiar.

Solo hace falta que despertemos, que nos impliquemos, que reaccionemos ante las señales inequívocas que nos rodean y que nos advierten de que estamos inmersos en un bucle que nos pierde de la realidad, que nos hace ver enemigos donde no los hay y que aspira a cercenar nuestra capacidad crítica individual para que cada vez pensemos menos.

El futuro ha de ser con todos, pero contando con cada uno, siempre siendo ‘yo y el otro’, no ‘o yo o el otro’. Cantamos que aún hay tiempo, aún hay esperanza. Partimos de la mentira real para aprender a tener un futuro, también real, pero verdadero y mejor.

-¿Qué papel tiene el teatro, o el arte en general, para denunciar la degradación de la democracia en unos tiempos en que las masas se mueven a base de ‘memes’ y tuits?

-El teatro, el arte de verdad, apela a la conciencia individual, de alguna forma la ‘ilumina’. El trabajo duro queda en manos del espectador porque no somos repartidores de recetas. No poseemos la verdad revelada sobre el sentido ético o moral de  ningún aspecto de la vida. Sin embargo, sí sabemos llamar a las cosas por su nombre, enfrentar al ser humano a sus fantasmas porque se los enseñamos, sabemos dónde están. Aportamos, además de ingenio, profundidad, la posibilidad de una opinión mesurada, fruto de la experiencia y no de un impulso.

El teatro lleva milenios perfeccionándose, construyéndose al mismo tiempo que nuestras sociedades, que nuestras miserias y nuestros logros. El teatro es arte vivo y efímero como experiencia vivida, pero recoge todo lo que la humanidad pueda construir o destruir. Es la vida puesta en pie, es la vida de todos frente a todos.

El teatro es intercambiar miradas entre el patio de butacas y el escenario, miradas vivas que comparten el aire, el tiempo y un mismo espacio. Es, en el sentido más democrático del término, una asamblea viva. No hay ‘meme’ o tuit que alcance una ínfima parte de todo eso y, quizá por exceso, son mucho más efímeros que una representación. Por mucho ingenio que contengan conducen más al impulso que a la reflexión. La democracia necesita de la crítica y del ciudadano, y el teatro se hace con y para los dos.

Goyo-¿Qué compromisos hay para volver a representar ‘Si el mundo está en sus manos’?

-De momento no podemos dar fechas concretas. La temporada en los teatros empieza en septiembre-octubre y termina en junio; este es un espectáculo creado para salas teatrales y a estas alturas tienen toda la programación cerrada.

Pero puedo adelantar que las perspectivas son halagüeñas para que podamos tener una amplia y duradera gira. Ya se han producido contactos desde algunos teatros y distribuidoras.


Reportaje gráfico, Pablo Gestoso

 

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