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Una colección de muñecos muestra el vestir tradicional burgalés

Rescatar ropajes y atuendos del olvido, investigar y ponerse manos a la obra para, de alguna forma, homenajear una parte
intrínseca de la provincia de Burgos como el folklore, las fiestas y sus costumbres; en definitiva, de su cultura. Esta ha sido la tarea que han llevado, y llevan, a cabo las burgalesas Mª Ángeles Vázquez y Mercedes Izquierdo desde el año 2013 y que ha supuesto la creación de una colección que pretende reconstruir la historia de la indumentaria de la provincia de Burgos.

Así, a través de muñecas y muñecos –en su mayoría ataviados con los trajes típicos de cada municipio, comarca o zona característica, ambas han ido confeccionando un muestrario muy trabajado y con todo lujo de detalles que es un fiel reflejo de las diferentes partes de los trajes y demás atuendos, así como de sus peinados y de los abalorios que los complementan. Toda una recopilación de una de las principales señas de identidad de esta tierra, que ya ha protagonizado la agenda cultural de varias localidades y promete seguir exponiéndose.

Según la opinión de sus autoras, existen varios factores que han condicionado la vestimenta tradicional a lo largo de los siglos: por un lado el factor geográfico, con diferencias en cuanto a tejidos y número de prendas de vestir; por otro la lejanía de capitales de provincia, ya que las zonas peor comunicadas han mantenido más tiempo su vestimenta tradicional, y por otro el estatus social, pues los más adinerados tuvieron mayores posibilidades en cuanto a telas y modelos, y los más pobres, cuidaron con esmero sus vestidos, que en muchos casos heredaban de padres y familiares.

Más de un centenar de piezas en miniatura muestran la indumentaria burgalesa, compuesta de elementos interpretados
de infinidad de maneras en función de la zona geográfica.

Sayas, calzonas, delantales, toquillas, refajos, medias de lana, jubones, fajas, blusones, chacineros o carreteros actúan como plato fuerte, dejando paso a complementos como collares, pendientes o cintas multicolores. Los peinados, magistralmente reproducidos, cuentan en su haber con moños de picaporte, de herradura o de rodete.

La unión de estas creaciones cobra vida de una forma u otra dependiendo del municipio en que se exponga. Los vecinos de las localidades que la han acogido -recientemente Huerta de Rey, la pasada Semana Santa- colaboran aportando trajes o partes sueltas de los mismos pertenecientes a sus antepasados, de manera que el vínculo de la muestra con dicho núcleo cobra un valor añadido. Algunas de las fiestas de la provincia, como El Colacho, en Castrillo de Murcia, también están representadas mediante estos muñecos, lo que supone una recreación en toda regla de la idiosincrasia burgalesa, un tesoro de pasado y presente.

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