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Sayago contará con el primer matadero de ranas de España

La compañía Grenoucerie lidera desde Carbellino de Sayago un proyecto para “democratizar” la cría de este animal, cuyo consumo crece en España a un ritmo del 30% anual

Ricardo Ortega

La comarca zamorana de Sayago acogerá en la primavera de 2025 el primer matadero de ranas de España, un verdadero hito dentro del sector si tenemos en cuenta que en el mundo hay menos de 20 mataderos habilitados para vender en la Unión Europea.

Fabián Simón es el director de la compañía Grenoucerie, que a día de hoy cuenta con ocho empleados pero alcanzará la veintena cuando la compañía pueda trabajar a todo ritmo.

Simón es hijo de un tratante de ganado de Carbellino de Sayago y desde muy joven sabe lo que es madrugar los lunes para acudir al mercado de Salamanca. Se formó como ingeniero agrónomo y en el proyecto de fin de carrera diseñó un matadero de ranas, que ahora pondrá en marcha.

Gracias a ello cumplirá su sueño de vivir y trabajar en la comarca en la que nació, de grandes valores estéticos y etnográficos, pero con una orografía que hace muy difícil vivir del campo: Sayago se asienta sobre un batolito, una gran masa granítica que dificulta enormemente practicar la agricultura.

Un proyecto en expansión

Los principales clientes de Grenoucerie son hoy las universidades y los zoológicos, además de la demanda existente de alimentos para mascotas.

Por el momento no cuentan con autorización para la venta a restaurantes y tiendas de alimentación, aunque el plan es empezar a sacrificar y vender la carne durante los primeros meses del próximo año.

Fabián Simón dirige en realidad diferentes compañías; por un lado se dedica a la cría de ranas y su comercialización, pero por otro lado trabaja en establecer una red de integración, como en otras ramas de la ganadería. Una forma de trabajo que le permitiría generar una economía de escala en la que se reduce al máximo el coste de producir cada unidad de producto.

El sistema planteado permitiría al ranicultor integrado encontrarse en cualquier parte de la Península. El animal se entregaría al granjero ya en estado de rana, con un gramo de peso, y el pienso también se le serviría por parte de Grenoucerie.

Entre seis y ocho meses después, cuando la rana pese entre 60 y 70 gramos, realizará el viaje en sentido inverso, dentro de contenedores de agua fría y en perfectas condiciones de bienestar animal.

Esta fórmula permitiría “democratizar” la cría, según Simón, gracias entre otras cosas a que el integrado contaría con un robot para vigilar los animales y alimentarlos, además de para avanzar en la mejora genética.

La inversión que debería realizar el ranicultor integrado se situaría entre los 30.000 y los 40.000 euros, lo que incluye la adquisición de una impresora 3D con la que fabricar tanto el robot como sus piezas de repuesto.

Consumo en España

La demanda sigue creciendo en España. “Disponemos de un análisis de producción, de importaciones y de precio que así lo demuestran”, apunta el empresario. En nuestro país el precio sube a un ritmo del 30% anual.

La demanda se concentra en determinadas zonas de la península, como el entorno de la antigua Ruta de la Plata, Levante o el delta del Ebro. También en zonas que acogen turistas de determinados orígenes, como los franceses. Es el caso, por ejemplo, de los archipiélagos balear y canario.

El empresario sayagués Fabián Simón.

El año pasado Grenoucerie comercializó 45 toneladas de ancas de rana, “aunque podían haber sido muchas más porque la demanda es muy grande”, recalca.

Capturas ilegales en España

El nicho de negocio sigue aumentando al mismo tiempo que se agotan algunas de las grandes zonas productoras del mundo por una mala gestión. Es lo que ha sucedido en países como India o Bangladesh, y posteriormente en determinados países del sudeste asiático. “Son países que están matando la gallina de los huevos de oro, que nos obligan a localizar nuevos países para importar”. Azerbaiyán es uno de los últimos.

Pero las capturas ilegales y no controladas no son exclusivas de tierras lejanas. En España se estima una captura ilegal de 50 toneladas al año.

La consecuencia es que llega al consumidor una carne de peor calidad, procedente de unos animales peor alimentados que los de la ranicultura, además de peor sacrificados, lo que hace que la carne dure menos tiempo en condiciones aptas para el consumo.

Un aljibe de un millón de litros

Las instalaciones de Grenoucerie se encuentran en Carbellino de Sayago, junto al embalse de la Almendra, que le proporciona una fuente de agua constante. A pesar de contar con esa fuente fiable, la nave de la compañía se ha diseñado con un aljibe con capacidad para un millón de litros.

Gracias a él, en el último año no se ha usado otra agua para las crías de las ranas que la procedente de la lluvia.

Para alimentar a los renacuajos, la compañía produce clorela, el alga unicelular conocida por su eficiencia fotosintética y por su alta proporción de proteína y otros nutrientes.

Para los ejemplares adultos se emplean piensos flotantes, procedentes de pescados como la trucha, la perca o el pez gato. A medio plazo la idea es elaborar ellos mismos esos piensos.

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