
Hablar de los orígenes de Castilla es hablar de las Merindades. Comarca del norte de la provincia de Burgos que limita con Cantabria, Bizkaia y Álava, en el que su paisaje está condicionado por la cordillera cantábrica y el río Ebro.
Viajar a este territorio salpicado de numerosas torres y castillos, es más que asomarse a estos o a sus iglesias románicas, casas solariegas y preciosa naturaleza. Es la experiencia de adentrarse en el núcleo originario de la primitiva Castilla, de algo pequeño, austero y sencillo que luego se hará grande. Los sentidos del atento viajero perciben de lleno ese profundo carácter histórico que engancha nada más llegar; es un lugar especial.
El norte de la península ibérica fue el reducto contra el establecimiento musulmán y pronto este territorio de las Merindades se sumó también a la Reconquista iniciada por Pelayo desde Asturias, dando lugar al condado de Castilla, luego convertido en reino de Castilla y cuyo devenir histórico lo hará confluir con el reino de León, para ser valedor de lo que siglos después será España.
Recomendable comenzar este viaje desde el Valle de Mena, que está al norte de la comarca y a muy pocos kilómetros de la provincia de Bizkaia. El municipio central del valle es Villasana de Mena.
En este valle nos podemos encontrar en sus distintos pueblos pequeños castillos o torres defensivas. Sitios como Siones, Cantonad o Lezana de Mena, son algunos de los lugares a visitar y especialmente un lugar nada esplendoroso pero muy simbólico y significativo: Taranco. Lugar donde un monumento en piedra nos recuerda que en año 800 se cita por primera vez la palabra Castilla, en concreto en el documento fundacional del Monasterio de Taranco.
Este término surgió para hacer referencia al conjunto de pequeños territorios situados al norte del Ebro, que se caracterizaban por los abundantes edificios de carácter defensivo allí levantados.
Prosiguiendo el viaje hacia el sur de esta comarca debemos visitar Espinosa de los Monteros, legendaria villa conocida sobre todo por sus Monteros, cuerpo hidalgo que desde el año 1006 tenía el privilegio de custodiar durante la noche las estancias de los reyes de España. Y no muy lejos está el monumento natural Kárstico de Ojo Guareña, el conjunto de cuevas más extenso de la Península Ibérica, lleno de galerías, cuevas, ríos y lagos subterráneos, estando también entre los diez mayores del mundo.
Siguiendo nuestro recorrido y pasando por el singular pueblo de Puentedey, visitaremos Medina de Pomar, en la llamada Merindad de Castilla la Vieja y antigua capital de las Merindades, destacando el antiguo castillo de los Velasco. De aquí emprenderemos el viaje hacia las dos poblaciones finales del recorrido y más destacables: Frías y Oña, ya en el extremo sur de la comarca, pasando antes por Trespaderne y pudiendo desviarse también, si tenemos tiempo para dedicar al viaje algún día más, al Valle de Valdivieso, cuyos pueblos muy pequeños bañados por el río Ebro hacen de este valle un lugar muy tranquilo para el descanso y disfrute de su brillante naturaleza, con un destino final del recorrido como puede ser Puente Arenas, con una de las Iglesias románicas mejor conservadas y más interesantes de todo el arte románico español o Valdenoceda con su torre-castillo de los Velasco.
Siguiendo nuestro viaje llegamos a Frías, uno de los pueblos más bonitos de España, que en realidad tiene la condición de ciudad, siendo la más pequeña del país. Su ubicación es bellísima, en una atalaya con castillo, casas colgadas, empinadas y estrechas calles, lo que le da un sabor medieval absoluto, además de su precioso y gran puente medieval sobre el río Ebro.
Y finalmente junto al espectacular desfiladero del río Oca nos encontramos con Oña, la gran villa condal, conjunto histórico, con el Monasterio de San Salvador, donde se jugó un papel crucial en el nacimiento de Castilla.
Destacable la representación histórica como espectáculo teatralizado medieval que se realiza todos los años a mediados de agosto y declarado fiesta de interés turístico regional, llamado el Cronicón de Oña, en el que intervienen más de doscientos vecinos del propio municipio y que representa los hechos relacionados con los grandes personajes de la Castilla primigenia de los siglos X y XI, con el Conde de Castilla, Fernán González y sus sucesores García Fernández y Sancho García, así como de las luchas y pactos con los musulmanes y su caudillo Almanzor.
Viaje especial, sí; pues el viajero que luego transite por cualquier otro lugar de la extensa región de Castilla y León, recordará siempre aquel pequeño territorio surgido en un rincón entre cántabros y vascos.



