Alfredo Fernández
Dentro de Castilla, una zona geográfica con una amplia tradición culinaria, solemos destacar platos como el cocido montañés, el cochinillo de Segovia o el lechazo. Los platos con mucho renombre suelen ser también los más conocidos, pero Castilla guarda en su haber una serie de platos con poco conocimiento popular que aun así destacan por su tradición y por su sabor.
Sopas Canas (Ávila)
Un plato muy típico y habitual en la cocina tradicional de la zona de la Sierra de Gredos en Ávila. Combina el pasado de la zona, destacando que el plato era un remedio habitual para paliar el hambre durante las labores de pastoreo con su fácil factura.
Sus ingredientes, fáciles de adquirir y gustosos de combinar, constan de: un trozo de pan que no esté ni reciente ni duro, uno o dos dientes de ajo, una cucharada de pimentón agridulce, 300 mililitros de leche semidesnatada a los que se suma el aceite de oliva y la sal.
Consta de un tiempo de elaboración de no más de 10 minutos, destacando su amplio sabor y su textura diseñada para tener un buen sabor y para llenar bien el estómago. Este plato consigue recordar la Castilla rural, donde los platos con menos dureza en su factura son los que más se disfrutan.

Alubias blancas con oreja (Palencia)
Esta receta tradicional de la provincia de Palencia explota el sabor de las alubias combinándolo con la presencia y la profundidad de la oreja. Como todo buen plato de cuchara, es perfecto para un día de frío en el que buscar una buena comida caliente.
Este plato destaca por su cocción lenta (entre dos y tres horas), donde se potencia el sabor de la oreja (ingrediente asequible y barato), que se introduce de forma picada en las alubias. A esto se le añaden dos dientes de ajo, laurel, tomillo, una cucharada de pimentón dulce, media de pimentón picante y cebolla.

Bollos de sartén (Segovia)
Una de las recetas más tradicionales de la cocina Segoviana, donde se aprovecha la versatilidad del pan como ingrediente, logrando un plato del que nunca sobra nada.
Con ingredientes tan básicos como eficaces dentro de cualquier plato (harina, agua, levadura y sal), se busca lograr una masa levada que no sea muy gruesa. Una vez que se tiene, se fríe en la sartén con aceite de oliva a fuego lento.
Cuando ya están listas, se recomienda degustarlas con un buen trozo de tocino para acompañarlas y así potenciar su sabor, logrando crear un plato bastante desaparecido en la actualidad, pero que guarda un encanto y un sabor tradicional envidiable.

Rosquillas de aguardiente (Zamora)
Otra receta tradicional destacada por ser cocinada en zonas rurales, guarda en la actualidad un encanto y un sabor que pocos postres modernos asemejan. Su forma y cómo se dejan ver ya los hacen apetecibles, pero su base de azúcar, leche y huevos los complementa.
A estos tres ingredientes se añade aceite de oliva, aguardiente, una rodaja de naranja o limón, levadura, harina y bicarbonato. Se mezclan los ingredientes y se logra una masa muy densa que ha de ser moldeada en forma de pelotas de golf. Una vez lograda esta forma y habiendo realizado un agujero pequeño en el centro de estás, se implementan en la sartén a fuego medio hasta que quedan doradas.
Es un postre tradicional muy dulce y con un regusto que no muchos dulces pueden igualar.

La cocina castellana tiene muchas facetas diferentes a explorar, mostrando que no debemos innovar siempre, ya que lo tradicional también demuestra calidad y buen gusto.



