La Virgen de los Dolores ya tenía la más alta consideración entre los fieles y las cofradías vallisoletanas, pero desde este sábado ha alcanzado un mayor reconocimiento con su coronación canónica. La talla de Gregorio Fernández tuvo su día grande acompañada en las calles por miles de personas y por una procesión de 22 congregaciones.
La Cofradía de la Santa Vera Cruz, penitencial más antigua de Valladolid, tiene su sede en la calle de Platerías y es la encargada de cuidar de la ‘Dolorosa’, que en su procesión recorrió el centro de Valladolid en una jornada de septiembre que recordó a los días grandes de la Semana Santa.
El rito litúrgico previo a la procesión estuvo oficiado por el arzobispo Luis Argüello y el Ayuntamiento de Valladolid estuvo representado por Jesús Julio Carnero y miembros de su equipo, que no quisieron perderse una cita especial para buena parte de los vallisoletanos.
La coronación canónica es un rito para corroborar de manera litúrgica la devoción por una advocación mariana que ha recibido una fidelidad en el culto de forma multisecular a través de los años. Ese carácter especial se culmina con la imposición de una corona a la imagen de la Virgen, en este caso la talla del maestro escultor del barroco Gregorio Fernández, que ha cumplido ya 400 años desde su creación.
Fotografía propiedad del Ayuntamiento de Valladolid



